Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 18, 2007

EXTRAÑA FORMA DE ARTE

Me desagrada en extremo el monumento de cristal dedicado a las víctimas del 11-M. Ha estado acertado Pío Moa al compararlo con un silo ("un arte sin inspiración, capaz tan sólo de expresar el vacío y el sinsentido"). Por dentro, con sus mensajes flotantes, es algo más decente, pero sin pasar de lo hortera y lo vacuo. El monumento, hay que decirlo a las claras, es feo; hubiese sido mucho mejor y mucho más emotivo una lápida o similar con los nombres de los asesinados. En cualquier caso, y aunque comprendo que el lugar donde se levanta es simbólico, no es el más apropiado para una construcción tan... moderna. Hay edificios históricos que se resienten ante él. Aparte de la propia estación, que el silo de cristal se halle casi frente al espléndido Ministerio de Agricultura es una afrenta difícilmente justificable.

Los experimentos vanguardistas arquitectónicos tendrían que ser relegados a zonas menos antiguas y céntricas de la ciudad, conformando un espacio nuevo que acogiese, cual vertedero, las basuras producidas por el siglo XXI (se salvan los rascacielos). Sólo de esta manera no se deshonra el legado del pasado. En Madrid no hay cuidado para eso. El futuro anexo del Museo del Prado, un grotesco cubo, o la abominación, el cáncer linfático que sufre desde hace poco el Museo de Arte Reina Sofía, son ejemplos de lo que nunca se debe hacer. ¿Qué será lo siguiente? ¿Una especie de nave espacial montada sobre el Museo Thyssen? ¿Una espiral ascendente que emerja del techo del edificio de la Bolsa de Madrid? Un poco de respeto, por favor. En tal sentido, las ampliaciones del Congreso y del Senado no están mal.

Pero tal vez esté equivocado y mi afán de conservación sea grande, abusivo. Los parisinos también acogieron con recelo y desprecio la Torre Eiffel y, hoy día, es la imagen internacional de su ciudad. Bueno, sea como fuere, estoy en mi derecho de expresar mi rechazo por el monumento recién inaugurado y mi petición de que no se coloquen al lado de edificios bellos e históricos estas novedades abstractas, que se vayan con sus deformidades a otra parte, que dejen tranquilos a las columnas jónicas y a los frontones clásicos esas curvas futuristas.

9 comentarios:

Nicholas Van Orton dijo...

Al margen de la estética arquitectónica, creo, por las fotografías que he visto, que refleja a la perfección lo que es el 11-M: Opaco pero deja entrar un resquicio de luz, ni tan escasa que impidiera verlo todo ni tan luminosa para que la claridad deslumbre; muchas palabras agolpadas; visible desde el exterior pero con la parte más importante bajo tierra; para apreciarlo en su totalidad hay que «mirar hacia arriba»; e invita a la reflexión. A lo mejor el autor quiso reflejar todo eso; quién sabe.
Saludos

Samuel dijo...

Pues coincido con usted en que, visto desde afuera, el monumento tiene un aspecto muy poco atractivo. Sólo lo he visto un par de veces, y unas cuantas más por televisión, pero representa una figura triste, opaca, desubicada, algo así como una enfermedad. Y en ese sentido, siendo un poco profundos, sí podemos entender que el monumento expresa una espina clavada en el alma de los españoles, una mancha oscura y monstruosa, una cicatriz que nunca desaparecerá. Triste, sí, pero revela muy bien la sinrazón del crimen. Tal vez algún día acabe por identificarse con los edificios anexos. Ya quisiera yo encontrar tantos edificios importantes en el mismo radio, pero aquí en Alicante, a parte de ser muy paletos y provincianos, tendemos a lo moderno, lo mediocre y, para colmo, ya nos quedan pocas cosas por conservar. Nadie se acordaría de nosotros si no es por la playa, y ésta no es precisamente arquitectura humana.

Un cordial saludo.

octopusmagnificens dijo...

Es horrible pero los que son chulos son los 4 rascacielos esos que se están construyendo. Esos sí. Yo un homenaje a las víctimas lo entiendo así: en el caso del 11-S pues construyendo un edificio todavía más alto que el WTC...

El Espantapájaros dijo...

En esa interpretación que haces, Van Orton, reconocería un doble significado del monumento que, sin duda, lo revaloriza. También el sentido que le da Samuel es válido y profundo. No quita, de todas maneras, para que esté en un sitio no inapropiado simbólicamente, sino arquitectónicamente.

En cuanto a las cuatro torres de Madrid, no tengo nada contra ellas. Ya he dicho que, por lo común, me encantan los rascacielos. Es más, al tenerlas muy cerca de casa, me son de lo más simpáticas y atractivas. Unos dignos colosos para Madrid. Ayer el espectáculo de fuegos artificiales lanzados desde la cima de Torre Espacio fue impresionante.

Un saludo

Javier Ayanotna dijo...

Estimado Espantapájaros: Estoy de acuerdo con usted en lo antiestético del monumento a las víctimas del 11M. Parece un monumento al vaso de plástico. O a la mampara de ducha. Es realmente horrible. Yo hubiera puesto un monolito o una cruz.(Aunque ya sé que esto es políticamente incorrecto).También estoy de acuerdo en que las torres de la antigua Ciudad Deportiva son hermosas. (Yo también pude contemplar la otra noche el castillo de fuegos artificiales y me gustó). Por último, no puedo dejar de agradecerle su comentario elogioso al último artículo de mi blog. Viniendo de alguien tan distante ideológicamente, demuestra una deportividad inusual en estos días.

Un saludo.

El Cerrajero dijo...

Visto desde fuera parece un vaso, un homenaje a 'se acabaron las copas'.

Cuando lo vea por dentro ya veré que opino pero mi primera impresión no ha sido muy favorable que digamos.

Marta dijo...

Al margen de consideraciones estéticas en las que habitualmente mi gusto suele contrastar con el de la gran mayoría de la gente, creo que el problema es otro: desde el primer día que inauguraron este pitoste, a mí me huele a rancio. Está muy bien esto de los monumentos y de las menciones y de los aniversarios, sobre todo si toca hacerse foto oficial, pero seamos consecuentes: ¿qué mejor monumento para los familiares de las víctimas y la memoria de las víctimas que el saber quiénes fueron sus asesinos y meterlos en chirola? Pues hasta que eso no se lleve a cabo, a mí sinceramente, me repantinga todo este tipo de manifestaciones faraónicas. Además, optando por una posición más práctica: si Zetapé está contento con el monumento, la inteligencia obliga a lo contrario (tontería al canto). Claro que mejor eso que nada, porque los humanos tenemos la santa manía de olvidarnos de todo aquello que no vemos. Al menos, que no sirva para ofuscar la cruda realidad...

Un saludo.

VICTRIX dijo...

Disculpe la tardanza, en los últimos tres días no he tenido acceso a Internet. No recuerdo exactamente en qué medio pero el otro día me encontré con unas fotografías bastante buenas del monumentos recién inaugurado en las que también se veían los edificios cercanos y la verdad es que no encaja en absoluto en ese contexto arquitectónico. El objetivo es recordar a las víctimas y eso se podría haber conseguido igualmente con algo menos llamativo y moderno. No obstante yo me siento identificado con la postura de Marta; el mejor homenaje que se puede rendir a las víctimas es hacer justicia o al menos si yo fuese uno de los familiares me sentiría mucho más reconfortado con eso que con un monumento tan extraño. Un saludo.

El Cerrajero dijo...

Desde luego el mejor homenaje a las víctimas y a sus familiares --con el permiso de la Sra. Manjón-- es que se supiera la verdad y se detuviera a los culpables.