Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 21, 2007

COMIENZA LA CARRERA DE SARKOZY

Al fin, tiempo era. El pasado domingo, Nicolas Sarkozy era elegido candidato a la Presidencia de la República francesa por el partido conservador UMP. El acto, como casi todo en Francia, estuvo impresionante, colosal, un despilfarro muy bien aprovechado, y aunque apenas sé francés y debo recurrir a las crónicas de los periódicos, su discurso, visto y oído, tuvo garra, fue sublime, conciliador tanto para los miembros de su propio partido como para los izquierdistas indecisos. Ya saben ustedes, caballeros, las simpatías que este gran político despierta en mí. En su cargo de ministro del Interior ha sido un hombre de hierro, lo contrario de su ruin reflejo español. ¿Se imaginan a Rubalcaba paseando por un barrio conflictivo y criminal y asegurando que va a limpiar la escoria a manguerazos? Ni de broma.

Ahora puede dar el salto y llegar a Presidente. En efecto, desde su proclamación (porque otra palabra no cabe para aquel magno evento), la intención de voto de su primera rival, Ségonèle Royal, retrocede, aplastados la ambigüedad y el populismo de esta loca señora por la claridad, coherencia y excelente oferta del emergente y siempre magnético Sarkozy. No obstante, Chirac, junto con su estirado y ambicioso lacayo Villepin, aún pueden ponerle muchas zancadillas a Sarko, y hasta lograr que la esperpéntica Royal le supere. Mejor no pensar en esa posibilidad, porque Royal, entre otros delirios, se declara admiradora de Zapatero. Que esta pareja pueda llegar a campar a sus anchas por los jardines del Elíseo, lanzándose flores y soñando con la paz mientras se dicen cosas bonitas, se me antoja una odiosa perspectiva.

¿Se le puede reprochar a Sarkozy ser autoritario y directo, políticamente incorrecto? Que se lo reprochen otros, los terroristas, por ejemplo. Por mi parte, creo que Sarko es un líder carismático que no es un cartón, que no vende humo, sino propuestas concretas e ilusiones alcanzables--con la ley, con trabajo, con voluntad--. Si se cumplen las previsiones y se alza con la victoria, y si en un futuro gana David Cameron en Inglaterra, y con Merkel en Alemania, los tres países más poderosos de Europa estarán en las mejores manos.

1 comentario:

Samuel dijo...

Lo que es populismo y sangre fría no le falta a Sarkozy. Le dijo las cosas muy claras a Rubalcaba y a ZP, lo cual atrajo todas mis simpatías. Además, vi un libro suyo en la biblioteca hace poco; no recuerdo el título... Tendré que investigar.

De la política francesa, al menos en lo que a terrorismo se refiere se han portado muy bien. Y eso ya es un aliciente para verlo con buenos ojos. Aquí en España hemos bajado tanto el listón...

Un cordial saludo,

Samuel.