Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 24, 2006

TRADICIÓN MUTANTE

El Gordo, como otras costumbres y tradiciones venerables y beneficiosas, llega desde el siglo XIX hasta nuestros días, así como también viene de antiguo que lo canten los niños de San Idelfonso de Madrid, añeja institución. Aparentemente, todo se conserva en óptimo estado: cada año, el ritual reparte fortuna, consolándose en su buena salud los que no son agraciados con un boleto ganador. Pero recientemente se han inyectado ciertos cambios, ciertos arreglos en este ceremonial que lo han conseguido pervertir. La innovación en el uniforme puede considerarse superficial, aunque ya es sospechosa. Sin embargo, lo gordo, anunciado con acostumbrada impudicia por el diario 20 minutos, es que este sorteo de 2006 ha sido, amén de multiracial, "feminista": de los 18 cantores, 14 eran niñas. Todo se está echando a perder.

En este nuevo sorteo ha resultado visible la incapacidad de los niños en desempeñar la tarea por la que su colegio público recibe copiosas subvenciones. La demostrada degeneración de la que hablo se ha ido apreciando según los años, pero en el presente se ha evidenciado de forma insuperable, aberrante. Ya no sólo porque los pobres diablos con ropa y zapatos nuevos a duras penas sabían leer o pronunciar los números, o porque se les cayesen las bolas más veces de la cuenta (¡hasta en las flores de Pascua!). No, tales tropiezos pasan por menudencias. Lo terriblemente atroz fue el canto propiamente dicho: la abusiva presencia de chicas con voz de pito deleitó al personal con unos cánticos de arpía que desafían el buen gusto y ponen en duda las enseñanzas musicales del colegio San Idelfonso.

Para la melodía, queda claro, mejor los niños, pues hemos de aprender de Los chicos del coro. No obstante, lo que hoy se lleva no es la excelencia. Antes al contrario, es la ramplonería, el cortar por lo bajo, el quedar bien con las invenciones más necias y con el público más cretino, uno de cuyos fieles espejos es el citado diario gratuito, adalid de la zafiedad. No haré de esto un mundo, pero valga de ejemplo de lo que acontece cuando la inalterada tradición, perfecta, es subvertida en aras de adaptaciones tan sobrantes como dañinas.
NOTA: Desde aquí, quiero desar unas felices Pascuas y un próspero Año Nuevo a todos los que me leen y a todos los que leo. De paso, aprovecho para advertir de que, por motivos personales, la semana que viene no habrá ni artículo en Navarra Liberal, ni artículo en este blog. Respectivamente, habrá nuevos escritos el 3 y el 7 de enero. Que se diviertan ustedes.

5 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Ahora que lo pienso esos niños es como si estuvieran en un colegio para líderes del P$o€: desde pequeños los entrenan para repartir el dinero de los demás a unos pocos y gritarlo a los cuatro vientos.

Feliz Navidad.

Geshcann dijo...

Feliz Navidad!!!

Samuel dijo...

Pobres criaturitas... En fin, comparto su crítica, de tono tan sabroso, que ningún otro podría haber escrito mejor. Las tradiciones ya no son lo que eran. Demos gracias a Dios de que todavía tenemos un rey que de discursos por Navidad. ¿Se daría cuenta de lo terrible que sería tener a Zp por presidente de la República y tener que escuchar sus zafiedades cada año...? Pensemos en cosas santas, ¡feliz navidad!

Un saludo.

vitio dijo...

Amí taampoco me ha tocado nada, así que otro año estudiando.
Un saludo a todos y FELIZ NAVIDAD.

octopusmagnificens dijo...

Feliz 2007 desde aquí. Espero que todos os emborrachéis en Nochevieja...