Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 19, 2006

LOS SEGUNDOS DE FU MANCHÚ ZAPATERO

Llevaba tiempo queriendo, en mi continuada e inagotable crítica al Gobierno Zapatero, poner el acento en los dos adláteres del Presidente, o sea, en De la Vega y Rubalcaba. Como las damas van primero, comienzo por la anciana señora María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta, cara de perro del Gobierno. Cuando el asunto de la Alcaldía de Madrid, inmejorablemente resuelto por los socialistas, se produjo una reacción favorable a ella para que no fuese enviada a dar esa batalla, tan cara era para los miembros de su partido. ¿Y eso por qué? ¿Será por su manejo del arte de la oratoria? Sus sermones son los de un robot lejanamente humano que lee un telegrama mal redactado. Por ello, más bien achaco su amplio calado a su estilo en el vestir, sobre deslumbrante, costoso.

No menos deslumbrante y no menos actor de los teatros del Gobierno es Alfredo Pérez Rubalcaba, químico y granuja, actualmente ministro de Interior, cargo que desprestigia por haberlo puesto al servicio de su sectario partidismo. Quizá recordado como valioso agente de Felipe González durante el escándalo de los GAL, Rubalcaba se lució y cubrió de gloria en las jornadas del 11 al 14 de marzo de 2004, para acabar desempeñando importantes cometidos desde los que puede ejercer su actividad favorita, que es no es otra que la manipulación, algo que siempre va acompañado de la mentira. De acuerdo en que no tiene la pinta de maligna y ajada profesora de párvulos de la Vicepresidenta, pero sí se da un aire a Rasputin, aparte de poseer un aura que inspira la inmediata desconfianza y la repulsión más justificada.

Estos dos sujetos de la mejor reputación son, por así decirlo, los lugartenientes del presidente Zapatero, fieles ayudantes que en mas de una ocasión dan la cara por él. ¿Qué sería de Fu Manchú Zapatero sin su tigresa De la Vega, con esa colorida indumentaria y su cabeza de pollo recién nacido? ¿Y sin Rubalcaba, el conspirador, el enterado, el embustero, el adelantado del grupo PRISA en el PSOE? Desde luego, la función sería muy distinta sin los africanos bailes vicepresidenciales o sin mentiras descaradas y arriesgadas. ¡Larga vida a los secundarios de lujo!

4 comentarios:

VICTRIX dijo...

Pese a considerar a Fu Manchú Zapatero un pésimo y lamentable presidente con ideas ridículas e infantiles, lo que nunca he puesto en duda es que se trata de un personaje lo suficientemente audaz como para abrirse camino en el sucio y desleal mundo de la política, porque sólo así se explica que una persona con su preparación haya llegado hasta la presidencia del gobierno. Por lo tanto no me sorprende en absoluto que haya elegido a De la Vega y a Rubalcaba como hombres de confianza.

La Vicepresidenta es por así decirlo la cara más amable que se encarga del aspecto formal, es decir, que tan pronto califica a los votantes del PP de ser de extrema derecha como nos sorprende con una ridícula indumentaria bailando al son de músicas africanas. O mismamente, según he podido ver anunciado, se nos presentará en un programa de la Sexta a hacer no se sabe qué, y me temo que tampoco lo sabré porque no tengo ninguna gana de averiguarlo.

Sin embargo el señor Rubalcaba es sin duda el encargado de hacer el trabajo sucio de desgaste, como no podía ser de otra manera después de haber demostrado sobradamente que está capacitado para ello. Así se pudo ver con el GAL o con la bochornosa y vergonzosa jornada de reflexión, como bien nos comenta usted. Así que ahora es el encargado de explicar los misteriosos agujeros del 11-M, ácido bórico incluido. De los dos personajes Rubalcaba me genera mucha más antipatía.

Un saludo.

Samuel dijo...

Siempre he asociado a María Teresa con la antigua directora de mi colegio, que iba repartiendo ceros y dieces a diestro y siniestro. Para ella no existían los términos medios, hablaba con el mismo tono severo y con la mirada baja sobre el papel, dándose aires de superioridad frente a sus pobres alumnos. Pienso lo mismo de esta señora, aunque si les soy sincero procuro pensar lo menos posible en ella.

Para esta señora tampoco existen los términos medios. Con su notable severidad, repite hasta la náusea las mismas proposiciones que se acaban de demostrar que son mentira. Ella hace el trabajo más sucio, quizás porque no hay otra tan impasible que sepa contar mentiras como si fueran verdades. Con respecto a su vida íntima, tiene las extravagancias de toda feminista bien aposentada en el poder: o sea, un mal gusto terrible, que tampoco es que sea un requisito para la política, pero sin duda constituye un verdadero crimen contra la estética y la buena imagen.

Rubalcaba siempre tuvo esa cara de ratoncillo astuto, una especie de Jerry, pero en versión diabólica y cariacturizada, haciendo pasar a su homólogo gatuno por infinidad de adversidades. Sus mentiras son harto conocidas, pero las dice con tanta maestría que nunca nos cansaremos de oírlo. Haría bien en retirarse de la política y dedicarse al teatro. Siempre he sido del pensamiento de que los políticos, periodistas y presentadores de televisión son mucho mejores actores que los ineptos del cine español. Son a menudo tan grotescos por naturaleza que lo están pidiendo a gritos, a diferencia de esos impersonales actorzuelos que no saben darle entonación a las frases.

Rubalcaba haría un papel excelente encarnando a un mezquino banquero, con un sombrero de copa que le tapase la calva; o si no, mejor todavía de cínico picapleitos en una de esas películas donde el abogado fiscal es un señor antipático y desagradable, que se empeña en colar el tapón por el hueco de la botella. ¡Ah, qué grandes papeles haría! ¡Y pensar que el pobre está derrochando su talento en una causa perdida como es la versión oficial del 11-M!

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Rodríguez el Traidor está haciendo más por la arruga que el mismísimo Adolfo Domínguez xD

Nicholas Van Orton dijo...

Lo que algunas personas son de adultos lo demuestran en el día a día. Yo, cuando me quiero reír, los imagino en su niñez. Es un ejércicio que me permito recomendarte, Espantapájaros. La vicepresidenta debía ser la típica "marisabidilla" que presumía de zapatos nuevos y vestidito y siempre con la última palabra en la boca. Aplicada en los estudios, pero con más voluntad que resultados. En cuanto a Rubalcaba me imagino otro percal. Zote,lento en el aprendizaje y propenso a recibir bofetadas en el recreo sin motivo alguno. Pelota del profesor y siempre dispuesto para apuntar en la pizarra a los más charlatanes. Luego, en buena lid, más collejas en el patio. No creo que ninguno fuera apreciado. Saludos