Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 05, 2006

LOS OCHENTA (III): "CEMENTERIO DE ANIMALES"

Aunque normalmente se cita la novela Generación X, de Douglas Coupland, para hablar de los ochenta y de su cultura popular en términos literarios, la obra fue escrita en 1991, por lo que no es objeto de mi cosmovisión. Buscar un escritor y un libro ochenteros es tarea difícil, pero yo me decanto por Stephen King y por su Cementerio de animales (1983). A Stephen King lo elijo porque siempre sienta bien su cruda literatura fantástica, además de que en la década prodigiosa alumbró una producción sobresaliente: Ojos de fuego, Cujo, Eso, Misery o La mitad oscura son algunas muestras, sin olvidar la misma Cementerio de animales. Es claro que King, en el fondo un costumbrista malpensado, plasmó en estas novelas la idiosincrasia de esos años. Sí, puebla sus páginas. Pruébenlo.

Por su trama, pero más por sus personajes de fatal destino, Cementerio de animales me conmocionó. Resulta evidente que no la leí en los ochenta; da igual, no ha envejecido: su mensaje, que no es otro que el de que hay que tener cuidado con lo que desea, pues puede hacerse realidad, sigue muy. El argumento lo conocerán de sobra. La típica familia feliz americana con sus no menos típicas disputas, el típico barrio apacible con vecinos excéntricos, la típica universidad... Lo raro, lo inquietante, va a ser el misterioso Pet Sematary, cuyas propiedades mágicas son capaces de resucitar a los muertos, así como es perturbadora, al compás de un relato maldito cuanto triste, la evolución psicológica de su protagonista. Tendrán ustedes un duro corazón si no lloran con esta lectura.

Que de seguro existe una novela que se adecue mejor a los parámetros que yo busco de los ochenta, es algo que supongo. Pero de veras que Cementerio de animales es digno fruto de la época que sólo podía ser traído al mundo por Stephen King y su malsana imaginación. La inevitable película, de 1989, es inferior al libro, y no por ello mala, sino igualmente aconsejable. En especial por la canción Pet Sematary, los Ramones en auge. Tremendo tema, por el que canto en su recuerdo: I dont want to be buried in a Pet Sematary...

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

No leo novelas pero la película me gustó. Muy macabra.

Samuel dijo...

Nunca he tenido tiempo ni dinero para leer nada de Stephen King, -aunque me consta que es un nombre sonado- pero ahora que usted nos lo recomienda, debo confesar que ha despertado mi curiosidad. Suelo tener cierta tendencia a interesarme por lo español y mi avidez por la novela del siglo XX es más bien reciente. ¿Será por el cambio de siglo? Le añado a mi intangible lista de lecturas.

Un cordial saludo,

Samuel.

Nicholas Van Orton dijo...

Nunca he leído nada de Stephen King, no por el autor sino por el género. Sin embargo, sí recuerdo una película basada en uno de sus relatos: The dead zone. Actúa uno de mis actores favoritos, Cristopher Walken. Lo cierto es que me gustó.
Saludos.

octopusmagnificens dijo...

Esa es buenísima. La interpretación de Walken es de Oscar.

VICTRIX dijo...

Yo tampoco he leído mucho a Stephen King, únicamente Misery hace ya algún tiempo y la verdad es que sí que me resultó entretenida aunque hay quien considera que esta obra pierde calidad respecto a las anteriores y se hace más previsible, quizá porque tiene menos personajes, aunque esto no tiene que ser necesariamente malo (la enfermera no tiene desperdicio). En cuanto a lo que comenta Octopus sobre las novelas y las películas, hay varias películas que yo he visto sin haberme leído la novela previamente, quizá por falta de tiempo, en ocasiones por comodidad, y otras porque la película hay que verla cuando la emiten por televisión (a menos que se grabe) mientras que la novela se puede leer en cualquier momento. No obstante, y aunque no siempre, suele ser habitual que las novelas llevadas al cine suelen ser de peor calidad que la obra. Un ejemplo evidente es Alatriste.

Un saludo.

octopusmagnificens dijo...

En las comparaciones entre novelas y películas siempre salen mal paradas las segundas.