Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







jueves, octubre 12, 2006

HISPANIDAD

Lo primero, y dado que hoy también me apetece darme publicidad, dos recordatorios (sí, dos). E informar de que, puesto que han comenzado las clases universitarias, mi actividad en Internet se reducirá a los artículos de los miércoles en Navarra Liberal, a colaboraciones más o menos esporádicas con Aragón Liberal y a los artículos que, como es regla, se publicarán aquí a los domingos. Esto será así a no ser que suceda algo excepcional que necesite comentar inmediatamente.

Por ser el Día de la Hispanidad, hoy es una de esas excepciones. Luminosa mañana en Madrid, ideal para una espléndida parada militar (un diez) y para abuchear y pitar a Zapatero, costumbre ya en esta señalada fecha. Y como novedad en el desfile, la UME (Unidad Militar de Emergencias), tropas especiales al servicio del Presidente. La guardia pretoriana de Zapatero iba uniformada de negro y amarillo, por lo que parecían fuerzas tenebrosas de la organización SPECTRA, los enemigos más reconocibles de James Bond. La creación de este cuerpo tan particular hace fuerte mi teoría de Fu Manchú Zapatero y sus planes de dominación al precio que sea.

Dejando atrás la fiesta, pero no lo español, hay algo que termina de salvar esta agria semana: el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, De la noche a la mañana. La lectura del adelanto de dos capítulos ha despertado mis ansias y este fin de semana habré de comprarlo, si es que no se ha agotado ya. Espero un libro de memorias vibrante y rabioso, del estilo de Amarga Victoria o El desquite, ambos de Pedro J. Ramírez.

Ya que me estoy enrollando un poco, no voy a dejar de mostrarles unos extractos de Los nuestros, otro libro de Losantos que se compone de magníficas píldoras biográficas de cien personajes de la historia de España. No hay que ser un adivino para saber que las citas las saco del capítulo dedicado a Antonio Cánovas del Castillo. Sirva de modesto homenaje a quien tanto hizo por este país:

"Su mérito fue el de resumir la historia del liberalismo español, tanto en lo doctrinal como en lo político y lo administrativo."

Y sigue:

"Casi un cuarto de siglo, de 1874 a 1897, dominó la escena política y garantizó normalidad, paz, y un aburrimiento--los 'años bobos'--tan cierto como reparador para aquella España que padecía desde 1808 el baile de San Vito."

Y muere:

"Ese día, la historia de España se detuvo, pensó en el legado de Cánovas y, como él hubiera querido, continuó."

2 comentarios:

Burke dijo...

Es estraordinaria la figura de Cánovas. Así como el artículo que has escrito sobre él.

Un saludo.

VICTRIX dijo...

Amigo Espantapájaros, lamento la ausencia de mis comentarios en este sitio durante la última semana, pero la vuelta a la rutina hace que tanto mi vida social como académica consuman grandes dosis de tiempo. Aunque siempre quedarán los domingos, claro está, para poder ponerme al día. Desde siempre me recuerdo viendo por televisión el desfile militar el día de la Hispanidad ya que tradicionalmente he mostrado gran interés por los temas militares. Y también recuerdo que cada año me surge la misma reflexión acerca del sentimiento nacional en España. Me parece un auténtica lástima que los acontecimientos políticos se hayan desarrollado de tal modo en España que se haya terminado por incluir la españolidad dentro de los argumentos políticos que utilizan (y sobre todo utilizaron) unos y otros. El sentimiento patriótico debería haber sido tratado con más respeto y tendrían que haberlo dejado al margen de enfrentamientos políticos. Es decir, que la españolidad la sintiesen todos por igual independientemente de las ideas políticas. Pero lamentablemente no fue así y ahora ese sentimiento está enrarecido. A este enrarecimiento contribuye más si cabe el señor ZP a juzgar por el empeño que muestra en volver a la época republicana en vez de contribuir a cerrar de una vez por todas esos debates tan estériles ambientados en épocas bien alejadas. Por cierto, sin duda merece la pena el extracto que se pudo leer en LD del libro de Jiménez Losantos, uno de los pocos personajes de relevancia que son fieles a sus propias ideas sin sucumbir ante los que mandan, ya se trate de unos (como ya se demostró en su día) o de otros (como se está demostrando actulamente)

Un saludo.