Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 17, 2006

UN IRLANDÉS EN ESPAÑA

No sé a ustedes, pero a mí me cae bien Ian Gibson. Entiendo que les parezca extraño, porque ¿cómo un conservador puede tener alguna simpatía por el borracho e izquierdista hispanista de origen irlandés? La verdad es que encuentro elogiable el oficio de hispanista, toda vez que alguien se está interesando por mi país y estudiándolo a fondo para escribir gruesos tomos dedicados a él. Otra cosa es que lo hagan mejor o peor, o que sean parciales y manipulen los datos históricos a su gusto y manera. Es obvio que Gibson hace esto último. Pese a ello, no le desprecio. Además, se nacionalizó español en 1984, cosa que no me podía creer. ¿Un inglés en su sano juicio queriendo ser español? Luego descubrí que era irlandés. Y ser irlandés es peor que ser español. De lejos.

Con obsesión, ha escrito principalmente sobre Federico García Lorca y sobre Dalí. Ahora también sobre Antonio Machado, una monumental biografía de más de setecientas páginas (que la titulase Ligero de equipaje debió de obedecer a su peculiar sentido del humor). Méritos documentales (ha tardado seis años en escribirla) y simpatías a un lado, Gibson se excede en dar su opinión en esta obra, lo que la desmerece mucho. Porque no sólo es que se queje constantemente de la derecha española y que deje traslucir una febril manía hacia la religión católica. No. Es que, encima, hace que el pobre Machado se pliegue a su fanática ideología progresista a golpe de letra. Cuando el gran poeta se desvía un poco de la buena senda, ya está su biógrafo machacando y diciendo que no sabía lo que se hacía.

Aun así, no está mal el libro, merecedor de algún premio por el trabajo empleado en él. Aunque vaya por delante la pesadez del autor en castigar a Machado cada vez que, por ejemplo, canta a la Castilla madre y conquistadora en algún poema de la etapa soriana. Luego, con el poeta ya de regreso a un cauce más progresista, Gibson da palmas con las orejas. Pero como ya estoy muy al tanto de la nula objetividad del hispanista, se lo dejo pasar y sigo leyendo. A ver si un día lo veo por Lavapiés y me invita a un café en el Barbieri.

9 comentarios:

Nicholas Van Orton dijo...

Espantapájaros: tú, al igual que Urdaci, disparas con la lupara sin avisar. Me he reído mucho: "A mí me cae bien", "borracho e izquierdista". Ya veo que tiene un amigo en ti. Mi opinión sobre Ian Gibson no es tan benévola como la tuya.En su momento, supo aprovechar la situación española para "labrarse un porvenir". Siempre me ha parecido un baboso ante el gobernante de turno; de izquierdas, ha poder ser. Pero bueno, yo también hago como tú y leo de todo. Eso sí; si un día te lo encuentras, invítale a comer si quieres; pero nunca, jamás de los "jamases", a beber: tendrías que empeñar el ordenador para pagar la factura: nos perderíamos tus escritos. Ahora, casi agotado el tema Lorca, intenta desenterrar el cadáver del poeta para prolongar su "gloria". ¡Pobre Fedérico!, hasta después de muerto da de comer al hambriento.
Saludos

El Espantapájaros dijo...

Muy bueno tu comentario. Es verdad que soy algo contradictorio en este tema que planteaba hoy. Supongo que hago una mala disociación entre persona y obra, y fíjate que en los libros que he leído de él siempre he encontrado su acendrado progresismo galopante manifestándose por doquier, con lo que se hace complicado hacer esa distinción (mejor no cito sus temibles artículos en prensa). Pero, con todo, me inspira algo de respeto y simpatía porque es un tipo gracioso y por haber escogido ser hispanista y español.

Pero eso sí, siguiendo tu consejo (y el mío), ni una gota de alcohol. No creas, que sus excesos etílicos han sido famosos en Madrid. ¡Y tanto!

Por cierto, y por dejarlo claro, el título del artículo es el de uno de sus libros.

Un saludo

El Cerrajero dijo...

Pues yo no le acabo de encontrar la gracia a Gibson y lo de elegir España es la elección natural de un borrachuzo al que le gusta la calidad de vida.

VICTRIX dijo...

No he leído sus libros pero aún así me resulta interesante lo que comenta usted en su artículo. Me gustaría añadir, por ejemplo, que la cultura española es mucho más valorada en el resto del mundo que en España de modo que, mientras aquí se inventan idiomas cavernarios, en otros países el español es un idioma que cobra más fuerza cada día. En cuanto a Lorca, Dalí, Machado o cualquier otro personaje con una repercusión medianamente importante, es curiosa la tendencia que a menudo tiene la gente de reinterpretar sus ideas o escritos y darles un sentido que realmente no tienen. O simplemente utilizarlos de modo partidista como hizo hace unos meses el gobierno ZP con los restos de Lorca, los cuales tenía intención de desenterrar a pesar de contar con la desaprobación de su familia. A mí personalmente me gusta mucho la poesía de Machado y considero incorrecto reinterpretar lo que escribieron estos autores atendiendo a visiones exclusivamente políticas. No hay que olvidar, por ejemplo, al gran Unamuno, quien primero apoyó el golpe del 36 ante la locura republicana pero que luego gritó la famosa frase "Venceréis, pero no convenceréis, viva la vida" al contemplar la represión franquista. Ingenuamente debía de pensar que con la Segunda República sucedería lo mismo que con la primera, esto es, una restauración monárquica, pero no. Ay, este país de extremos...

Un saludo, Espantapájaros.

Samuel dijo...

La verdad es que no me sorprende que Gibson trate de esa forma a Machado. Tienen la fea costumbre de querer atraer a su bando a todos lo que han hecho algo de importancia en la literatura.

Todo es respetable, no obstante, y hay progres que no son tan progres y otros que lo son hasta la médula.

Un saludo.

frid dijo...

Los artistas sólo tienen color cuando los interpretan los sectarios. Hay excepciones como Picaso, que además de un gran pintor era un mostruo; pero su ideología, cuando la tienen, les hace perder en agudeza, en sublimidad de temas... sin embargo, sin duda ninguna: "ellos no son su ideología"; y no están tan estragados como para no poder captar la belleza de una puesta de sol. Otra cosa es que los sentimientos de unos serán de "tristeza porque acaba el día" y de otros de "esperanza porque llega el momento del reposo".

vitio dijo...

No puedo ni opinar de su obra ni de su persona.Ahora a punto he estado de comenzar a leer su libro "Paracuellos, cómo fue", pero no sé por qué, pero me ha dado por Arturo Pérez Reverte y su novela "Cabo trafalgar". Otra vez será Gibson.
Un saludo, vitio.

El Espantapájaros dijo...

Le gustará mil veces más (no exagero) "Cabo Trafalgar" que "Paracuellos, cómo fue". Más que nada, porque la primera es una novela muy bien ambientada y escrita con una energía desbordante por el mejor Pérez-Reverte. En cambio, el ensayo sobre Paracuellos contiene ciertos juicios (en especial si tiene usted la última edición) que escandalizarán a más de uno, y con razón. No obstante, recomiendo una lectura crítica pero sin prejuicios.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola! He llegado a tu blog buscando enlaces sobre cultura irlandesa y su relación con España, es decir, de chiripa.

Discrepo de la mayoría de los comentarios: pienses lo que pienses de Gibson, creo que te dejas llevar al terreno del insulto. Puedes despreciarle, pero de una manera lógica, o al menos razonada desde tu punto de vista, y sin tener que perderle el respeto a nadie.

Borrachos, tenemos muchos en España. Y que han sido presidentes del gobierno, además.

Saludos,

CJ