Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







miércoles, septiembre 06, 2006

COLABORACIÓN

Ya está publicado en Navarra Liberal mi primer artículo fruto de la colaboración que quiero tener con este diario digital. Como siempre, estoy abierto a sugerencias y críticas. El escrito lo tienen aquí: http://navarra-liberal.lastinfoo.es/20060906-los-conservadores.html.

8 comentarios:

El Cerrajero dijo...

[aplausos]

Nicholas Van Orton dijo...

Enhorabuena, Espantapájaros; buena explicación. ¿Te has planteado alguna vez por qué la política española es siempre tan personalista? Saludos, reitero mi felicitación.

vitio dijo...

Me remontaría al nacicimento del liberalismo con las Cortes de Cádiz, y luego, coincidiendo con su análisis, haber conocido a grandes políticos liberales-conservadores de la talla de Cánovas, Sagasta, Maura, Dato, Canalejas...
Un saludo, y muchas gracias por su colaboración.

VICTRIX dijo...

Espantapájaros, bien me gustaría poder leer y comentar su artículo, se lo aseguro, pero tengo dificultades a la hora de acceder al mismo, no se si por problemas con mi ordenador o por algún problema en la página web donde se ubica. Espero poder leerlo pronto. Un saludo.

vitio dijo...

No, tranquilo Victrix. Los digitales han sufrido varios sabotajes en pocos días y estamos ajustando la maquinaria.
Disculpen las molestias.
Gracias.

VICTRIX dijo...

Por fin he podido acceder a su artículo, por el cual le felicito, ya que nos ofrece un fiel resumen de los acontecimientos de aquella época. También me parece correcto el modo en que deja claras las ideas que definen a los conservadores y que por supuesto nada tienen que ver con los planteamientos expuestos por la extrema derecha aunque ya se sabe que los españoles no son capaces de ver más allá del famoso rojo-facha, bueno-malo... que les impide concebir posturas intermedias y diferentes. Quizás esto se debe a lo chapucero del sistema educativo, pero el caso es que resulta alarmante el desconocimiento que demuestra la gente sobre una época tan importante para España como fue la Restauración. Pero claro, ésta época no sirve como arma arrojadiza como sucede con la guerra civil, la segunda república o el franquismo, así que no se le presta la menor atención. Una pena.

El régimen de la Restauración es evidente que tenía sus defectos y unas peculiaridades que no serían admisibles ahora como por ejemplo el sufragio censitario. Por cierto, la contribución era de 125 pesetas. Pero esto, al igual que el pucherazo, el caciquismo o la clientela debe de ser examinado dentro del contexto histórico que le corresponde y no desde la perspectiva política que podamos tener hoy en día. Así todo la Restauración fue, de la mano de Cánovas y Alfonso XII, un periodo de gran estabilidad política que permitió asentar el constitucionalismo en España y poner orden en un país que acababa de padecer la locura generalizada que fue la Primera República, que terminó en once meses con la paciencia de cuatro presidentes. Porque fue mas esperpéntica la Primera república que la Segunda, aunque las circunstancias hicieron que la segunda trajese consecuencias mucho más sangrientas.

En cuanto a los aspectos estrictamente parlamentarios, la Constitución de 1876 fija, como bien comenta el Espantapájaros, el sufragio censitario y el Senado es fiel a la mentalidad Conservadora de la época de modo que el rey podía elegir a un número de senadores, siendo los otros vitalicios o elegibles en listas, pero siempre dentro del llamado “elenco estable” que establecía ciertos requisitos para poder acceder al cargo de Senador. En resumen, una época muy interesante, muy olvidada y cuyos políticos dejarían a los actual al nivel de meros aprendices incultos.

Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

Me han planteado temas muy interesantes aquí. Por ejemplo, el personalismo en la política española. Lo pensaba ayer cuando veía un documental sobre el final de la Guerra Civil en que aparecían escenas del Desfile de la Victoria. Allí, en un improvisado arco de triunfo de quita y pon, sólo un nombre (repetido tres veces): "Franco". Y es obvio que no fue el único que contribuyó de forma sobresaliente al éxito de los nacionales durante la guerra, pero sí su cabeza más visible, su jefe. Esto se refuerza, claro está, siendo un régimen dictatorial. Pero también ocurre hoy día. Si no, sólo hay que fijarse en Zapatero y en sus simpatizantes, votantes, idólatras y siervos, los cuales, de menor a mayor grado respectivamente, lo tienen divinizado, algo a lo que contribuye el propio Presidente con su verborrea mesiánica y sus declaraciones demagógicas.

Según he leído, en época de la Restauración, pese a haber muchas figuras cimeras de la política, Cánovas y Sagasta se llevaban la palma de oro junto con Castelar en cuanto a popularidad o importancia de sus personas, al menos hasta el Desastre del 98. De hecho, el entierro del primero fue un enorme acontecimiento. Hay que tener en cuenta que, de todas formas, no existían medios de comunicación como ahora o los de ya entrados en el s. XX que permitían una gran exaltación de la persona. Además, como dato relevante, las escisiones o las fuertes y manifiestas discrepancias entre los miembros de un mismo partido (véase la de Silvela respecto a Cánovas y su posterior escisión), parece que eran mucho más frecuentes que ahora, así como las dimisiones (actualmente, y según explicaba Nicholas van Orton en uno de sus mejores artículos, el Paralelo de la Dimisón las impide).

Finalmente, Victrix toca un punto que no se nos puede pasar: el fraude electoral. Estamos hablando de un turnismo que, por el bien del país y del sistema (daría estabilidad a la turbulencia política y acabaría con los pronunciamientos militares), había que mantener a toda costa. ¿Cómo? Pues se las apañaron bien: encasillado, el famoso telégrafo del Ministerio de la Gobernación, caciquismo, pucherazo, en fin, tuvieron muchas maneras de mantener la alternancia. Por otra parte, el sufragio censatario pasó a ser universal en 1890, toda vez que el fraude electoral seguía muy vigente. Y es que Cánovas (esta reforma se hizo durante un gobierno de Sagasta) no confiaba en el pueblo español, y eso nos remitiría al difícil contexto histórico (sus razones tenía). Pero eso sí que es otra historia.

Muchas gracias a todos por leerme y un cordial saludo

frid dijo...

No pienses que porque no te comente no te leo, muchacho... pero espera que afile el lápiz y haga algún comentario "que espante al pájaro", no al espantapájaros.