Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







martes, agosto 29, 2006

PARÍS (I)

Pongamos que hablo de París. Pongamos que hablo del Teatro de la Ópera, de La Madeleine, de la Plaza Vendome, de los Jardines de las Tullerías, de la Plaza de la Concordia, de la Asamblea Nacional, del Museo del Louvre, del Sagrado Corazón, de Montmartre (el barrio de los pintores), de los cementerios llenos de celebridades, de La Sorbona, de Nuestra Señora de París, de la Santa Capilla, de la Conciergerie, del Hotel de la Villa, del Pequeño Palacio, del Gran Palacio, de la Torre Eiffel, del Sena, del Palacio de Versalles (aunque no esté en París propiamente dicho), del Hotel de los Inválidos, de la Plaza de los Vosgos (donde se ubica una de las casas de Victor Hugo), del Arco de Triunfo, de los Campos Elíseos, del Museo de Orsay, del Panteón, de los Jardines de Luxemburgo y del Café de la Paz. Y pongamos que mañana escribiré un verdadero artículo sobre mi viaje, que hoy estoy muy cansado.

3 comentarios:

VICTRIX dijo...

Espero que haya tenido un buen viaje. Mañana leeré e intentaré aportar algo a lo que nos pueda contar, que seguro que es mucho y bien interesante. Un saludo.

vitio dijo...

Espero con entusiasmo su testimonio acerca de París, que a mí me gustó mucho.
Un saludo, vitio.

Samuel dijo...

Pues yo sinceramente espero que haya tenido mejor suerte que la mía. París es un sitio para estar un año, y siempre se echa de menos. ¡Qué bien estaría yo ahora sentado en una mesa de Montmatre, tomando café, leyendo "Le figaro" y viendo cómo me asaltan los vendedores ambulantes! Queda el recuerdo del viaje que es lo más agradable.

Siempre hay un motivo para volver a París y yo tengo muchos. Espero con ansiedad su escrito.

Un saludo.