Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







miércoles, julio 26, 2006

RETRATO DE ZAPATERO

También en El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, encuentro una de las más acertadas descripciones de Zapatero que han llegado hasta mis ojos. En el libro, esta descripción no es la del inteligente y carismático Kurtz, sino la del mediocre director de la Estación Central. Le sienta como un guante. Véanlo:

"(...) Su aspecto, sus rasgos, sus modales y su voz eran vulgares. Era de mediana estatura y de constitución corriente. Sus ojos, de un azul corriente, eran notablemente fríos, y sin duda podía hacer que su mirada cayera sobre uno tan incisiva y pesadamente como un hacha. Pero incluso en estas ocasiones el resto de su persona parecía desmentir tal intención. Por lo demás, únicamente en sus labios había una expresión relajada, difícil de definir, algo furtivo entre sonrisa y no sonrisa; lo recuerdo, pero no lo puedo explicar. Era inconsciente (me refiero a la sonrisa), aunque se intensificaba momentáneamente cada vez que había dicho algo. Aparecía al final de sus discursos, como un sello estampado sobre las palabras, que convertía el significado de la frase más usual en algo absolutamente inescrutable. Era un vulgar comerciante, empleado en esta región desde su juventud; nada más. Se le obedecía, aunque no inspiraba ni afecto, ni fervor, ni siquiera respeto. Inspiraba malestar. ¡Eso era! Malestar. No una clara desconfianza definida; siempre malestar, nada más. No tenéis idea de que lo eficaz que puede ser semejante... facultad. No tenía talento para organizar, para la iniciativa, ni siquiera para el orden. Eso se evidenciaba en cosas tales como el lamentable estado de la estación. No tenía estudios ni inteligencia. Su puesto había venido a él, ¿por qué? Tal vez porque nunca estaba enfermo... (...) Cuando iba a su casa con permiso cometía todo tipo de excesos de una manera ostentosa. Marinero en tierra, pero con la diferencia de que lo era sólo en lo externo. Esto se podía deducir de su conversación superficial. No creaba nada; podía mantener la rutina, pero nada más. Sin embargo, era extraordinario. Era extraordinario por el pequeño detalle de que era imposible imaginar qué podía controlar a semejante hombre. Nunca reveló ese secreto. Quizá no había nada dentro de él."

2 comentarios:

VICTRIX dijo...

Espantapájaros, yo me quedaría, por este orden, con las siguientes frases;
1) Su puesto había venido a él. 2) No tenía talento para organizar, para la iniciativa, ni siquiera para el orden. 3) Esto se podía deducir de su conversación superficial. No creaba nada; podía mantener la rutina, pero nada más. 4) Inspiraba malestar. ¡Eso era! Malestar. No una clara desconfianza definida; siempre malestar, nada más.
Es evidente que su puesto vino a él, no es capaz de gobernar sino que únicamente vive de la herencia económica del Partido Popular, sus conversaciones (discursos para el caso) son vacías y demagógicas y su imagen en el telediario me inspira malestar.

Aunque hay otras dos frases que merecen comentario aparte, porque son especialmente aplicables al Sr. ZP: 1) Era inconsciente (me refiero a la sonrisa), aunque se intensificaba momentáneamente cada vez que había dicho algo. 2) Era un vulgar comerciante, empleado en esta región desde su juventud; nada más.
Es evidente que su sonrisa se hace odiosa, pero aún más cuando hace uso de ella una vez ha dicho una estupidez en un mitin. Y por supuesto la segunda nos muestra lo que realmente es nuestro presidente. Su preparación se reduce a tener la licenciatura en Derecho, a ser profesor adjunto de derecho político en León y a pelearse con los politicuchos locales por ascender lo más posible: un vulgar comerciante. Hasta que trepó tanto que llego a lo más alto y, ante la carencia de principios que sufre actualmente el PSOE, él era el que más encajaba en el cargo.

No me gustan los extremismos, y prefiero ver las cosas en su cierta medida y de un modo fiel a la realidad. Y aún oponiéndome a las teorías socialistas, creo que habría habido gente medianamente preparada en el PSOE para ostentar el cargo de presidente del Gobierno. Pero su facción decente ha sido exterminada sin piedad por los mediocres, y Rosa Díez, Francisco Vázquez, Redondo Terreros o Bono han sido sustituidos por los ZP, Pepe Blanco, Caldera, Patxi López, Montilla y toda una serie de personajes infames. Puede haber socialistas decentes y respetables, aunque no compartamos sus posiciones políticas y económicas. Pero quienes dirigen el PSOE actualmente me temo que no son ni respetables ni decentes.

Un saludo

El Espantapájaros dijo...

Comparto su opinión respecto al PSOE. No se debe hacer nunca una distinción entre "buenos" y "malos", pues se corre el riesgo de acabar siendo un extremista (aunque he de decir que, ahora mismo, en lo que a Gobierno central se refiere, la podredumbre del PSOE es suma, ni uno se salva) Puede que tengan una historia en general turbia, y una historia reciente de mangoneos e ilegalidades varias, pero, y eso es innegable, es un partido en el que, como en el PP, existen algunos políticos-los que yo podría citar ya los ha citado usted-que superan con mucho el desolador panorama gubernamental, Zapatero a la cabeza.

Un saludo