Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 18, 2006

VIAJE A LA AUTÓNOMA

Fui a la ida en coche y a la vuelta en tren. Deliciosamente depresivo viaje con deprimente destino: Universidad Autónoma de Madrid. Qué ciudad del saber tan desastrosa y destartalada, que a pedazos parece caerse, y no son mejores los empapelados interiores que los grises exteriores. Ya les podrían dar una subvención o algo. El caso es que hicimos los exámenes de Selectividad en un aula pequeña y discreta, donde sólo estábamos un colegio, vigilados por el gordo y la flaca. El gordo se podía llamar por lo menos Aguado, y no tenía cuello ni ganas de estar allí, así que se iba a tomar café cada cuando. La flaca era sin lugar a dudas una soltera feminista, una antipática señora vestida con chillones trapos más propios de jóvenes sin estilo que de mujeres ya maduras. Luego comenzaron las pruebas.

Dicen que los exámenes de Selectividad son fáciles. Sí. Son fáciles cuando ya los has acabado. Hasta entonces habría que ver si lo son tanto o no, pues muchos han sido los nervios y no menos el pánico escénico de estar en la inhóspita y a todas luces progresista (de ahí su deleznable estado) Universidad Autónoma de Madrid. Ese adjetivo central, autónoma, me es odioso, me sienta mal. Es porque me recuerda al Estado de las Autonomías, que es el español, y no me gusta nada. Encima, uno de los custodios (no sé si el profesor Aguado o la agria solterona) cometió una falta imperdonable: escribir en la pizarra "Los que tengan un sólo (sic) examen acabarán a las 11:30". ¿Los que tengan un "solamente examen" nos querían indicar con ese acento mal puesto? Ni de un centro del saber te puedes fiar.

Acabados los exámenes el jueves, salieron los jóvenes bárbaros a las verdes praderas que circundan el recinto universitario, donde doy fe de que bebieron de cubos de basura y se fumaron los libros de texto. Entre tanta muestra de escasa clase en el disfrute de los ocios de la juventud, apareció un grupo no menos depravado: tres chicas enfundadas en impermeables que repartían bolsas de basura para reciclar, usando pitos para llamar la atención. Y entonces marché con los fieles y lo celebramos con una botella de tequila.

4 comentarios:

vitio dijo...

Mira, pues felicidades y que te salgan bien los exámenes. Espero que sea fácil, porque yo la hago en julio.
Un saludo.

El Cerrajero dijo...

Suerte con los exámenes y aprovecha para hacerle una foto a la Universidad antes de que le cambien el nombre por Universidad de la Realidad Nacional de Madrid.

vitio dijo...

Ja Ja Ja. Eso está bien Cerrajero.

El Espantapájaros dijo...

¡Cómo que realidad nacional! Aquí por lo menos imperio, no vamos a ser menos. Eso sí, para entonces Cataluña será por lo menos Asteroide Independiente, pero qué se le va a hacer.

Un saludo