Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







sábado, mayo 27, 2006

MIEDO Y ASCO EN MADRID

Nos tienen que decir las noticias que Madrid, "gloria y confusión de todas las Españas", que dijese Galdós, es una ciudad guarra, muy guarra, llena de basuras, orgánicas y no orgánicas, y de ciudadanos incívicos, puercos urbanos, y que, para terminar con tales problemas, se va a promulgar una ordenanza a tal efecto. Y está bien, qué quieren que les diga. Los que viven en Madrid ya saben a qué me refiero. Lástima que no vaya a ser tan dura como la de Barcelona (represiva pero realista, atenta a los ciudadanos y no a evocaciones de crisoles y culturas varias), la cual se ocupa, además de cuidar de la higiene de la ciudad, de meretrices y de buhoneros callejeros, que no pueden mantener las ciudades españolas zocos a la musulmana, y en Madrid nos sobra y basta con el Rastro.

Habrá quienes piensen que la capital está tan limpia como la patena, a los que convido a darse un paseo por el centro. Ya puede ser un día de diario, ya puede ser a primera hora de la mañana, que comprobarán la exoneración que se ha adueñado de la mayor parte de la zona. Exceptuando las vías principales, que se procuran mantener adecentadas, en las callejuelas todo son orines y defecaciones, kilos de desperdicios, pares y tríos de furcias descaradas, fachadas estropeadas por la contaminación y el descuido, palomas bombardeando con sus excrementos la dignidad de estatuas y monumentos y, como no podía ser de otra manera, pintadas y, aún peor dada su carencia de arte o parte, las negras firmas de los decoradores de lo ajeno exhibidas en cualquier lado, hasta en la arquería de Nuevos Ministerios.

El Madrid de hoy sigue siendo el Madrid de ayer, aquella ciudad inmunda, cochina, churretosa, del motín de Esquilache, en 1766, ante el cual dijo Carlos III: "Mis súbditos hacen como las criaturas, que lloran cuando se las lava". Es, pues, necesaria esa ordenanza y un mayor estilo y compostura por parte de los madrileños, y no tanta movida nocturna desbocada. Me dejo en el tintero el tema de la seguridad, nula en las calles de Madrid, y no sólo en barrios conflictivos, sino que, óiganlo con pavor, caballeros, incluso en la señorial calle Serrano.

2 comentarios:

Dr Infarto dijo...

Madrid... ¿le mata?

Saludos.

yosoyhayek dijo...

Lo de las pintadas lo admito, es lo que más duele, pero por lo demás, creo que exageras, jejeje, pero bueno, la percepción es subjetiva y no sé lo que viste. Espero que ahora no la encuentres tan sucia. Madrid es grande, hay que moverse.
Por cierto, fantástico blog!
Saludos!