Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 24, 2006

TRADICIÓN MUTANTE

El Gordo, como otras costumbres y tradiciones venerables y beneficiosas, llega desde el siglo XIX hasta nuestros días, así como también viene de antiguo que lo canten los niños de San Idelfonso de Madrid, añeja institución. Aparentemente, todo se conserva en óptimo estado: cada año, el ritual reparte fortuna, consolándose en su buena salud los que no son agraciados con un boleto ganador. Pero recientemente se han inyectado ciertos cambios, ciertos arreglos en este ceremonial que lo han conseguido pervertir. La innovación en el uniforme puede considerarse superficial, aunque ya es sospechosa. Sin embargo, lo gordo, anunciado con acostumbrada impudicia por el diario 20 minutos, es que este sorteo de 2006 ha sido, amén de multiracial, "feminista": de los 18 cantores, 14 eran niñas. Todo se está echando a perder.

En este nuevo sorteo ha resultado visible la incapacidad de los niños en desempeñar la tarea por la que su colegio público recibe copiosas subvenciones. La demostrada degeneración de la que hablo se ha ido apreciando según los años, pero en el presente se ha evidenciado de forma insuperable, aberrante. Ya no sólo porque los pobres diablos con ropa y zapatos nuevos a duras penas sabían leer o pronunciar los números, o porque se les cayesen las bolas más veces de la cuenta (¡hasta en las flores de Pascua!). No, tales tropiezos pasan por menudencias. Lo terriblemente atroz fue el canto propiamente dicho: la abusiva presencia de chicas con voz de pito deleitó al personal con unos cánticos de arpía que desafían el buen gusto y ponen en duda las enseñanzas musicales del colegio San Idelfonso.

Para la melodía, queda claro, mejor los niños, pues hemos de aprender de Los chicos del coro. No obstante, lo que hoy se lleva no es la excelencia. Antes al contrario, es la ramplonería, el cortar por lo bajo, el quedar bien con las invenciones más necias y con el público más cretino, uno de cuyos fieles espejos es el citado diario gratuito, adalid de la zafiedad. No haré de esto un mundo, pero valga de ejemplo de lo que acontece cuando la inalterada tradición, perfecta, es subvertida en aras de adaptaciones tan sobrantes como dañinas.
NOTA: Desde aquí, quiero desar unas felices Pascuas y un próspero Año Nuevo a todos los que me leen y a todos los que leo. De paso, aprovecho para advertir de que, por motivos personales, la semana que viene no habrá ni artículo en Navarra Liberal, ni artículo en este blog. Respectivamente, habrá nuevos escritos el 3 y el 7 de enero. Que se diviertan ustedes.

domingo, diciembre 17, 2006

DISRAELI

Uno de los mayores atractivos que encuentro en el siglo XIX es la amplia gama de políticos que llevaron a buen término graves asuntos, sentando en algunos casos bases que aún hoy siguen vigentes. Ya he dicho antes aquí que el ejercicio de comparar a los políticos del diecinueve con los del veintiuno es tarea bien penosa, porque la insignificancia de los segundos no puede oponerse a la magnitud de los primeros. En España, por su tragicómica trayectoria decimonónica, muchos grandes políticos se malbarataron, hundidos en la confusión de pronunciamientos, guerras civiles y cambios constitucionales. Cánovas reparó eso. Pero no hablaré esta vez de nuestro más insigne estadista, sino de otro hombre de Estado de igual importancia, uno de esos judíos geniales, eminente británico: Benjamin Disraeli.

Benjamin Disraeli (1804-1881), eximio escritor y extravagante conservador, publicó su primera novela, Vivian Grey, en 1826. Esta obra alcanzó relativa fama y es digna de leerse, siendo todo un volumen de cinismo e ironías exquisitas. Es curioso que, considerando que el protagonista, Vivian Grey, es Disraeli, pueda afirmarse que las desmedidas ambiciones de uno las acabó satisfaciendo el otro. Porque Disraeli llegó a ser la principal espada del Partido Conservador inglés y primer ministro por dos ocasiones (en 1868 y de 1874 a 1880). Además del dominio del canal de Suez y demás brillantes actuaciones encuadradas en el positivismo político del último cuarto del siglo XIX, su triunfo, el de consagrar una "paz con honor", fue limitar las peligrosas aspiraciones de Rusia en el Congreso de Berlín (1878).

Escribió otras novelas, como Sybil (1845), y ensayos políticos (Vindicación de la Constitución británica). Consiguió para su querida reina Victoria el título de emperatriz de la India, pues Disraeli era un orgulloso hombre del Imperio. Calificado como conservador radical, personifica el tipo de político, oportunista, pragmático, que busca el progreso en el orden, privativo de finales del siglo XIX. Y es que, como él mismo sostuvo, "el secreto del éxito en la vida del hombre consiste en estar dispuesto para aprovechar la ocasión que se le depare".

domingo, diciembre 10, 2006

CASINO PSOE

He acudido al cine a ver Casino Royale, la nueva película de James Bond. En mi opinión, el injustamente criticado Daniel Craig es el agente 007 gélido, cruel y cínico que los nuevos tiempos requieren, y el filme es de los mejores de la saga. Si Craig es un buen Bond, el villano para la ocasión, Le Chiffre, me recuerda llamativamente a Zapatero. Es cobarde, inmundo, relamido y feo; o, teniendo en cuenta la última recopilación de artículos de Alfonso Ussía y relacionándolo mejor con nuestro Presidente, resentido, torpe y traidor. Zapatero, al igual que Le Chiffre, está jugando, apostando con los bienes que otros (en el caso español, los españoles) dejaron confiadamente a su cargo. Y lo está haciendo, en vez de con un agente secreto inglés, con una panda de terroristas cuyas exigencias son tan grotescas como siempre.

La partida que desde hace meses Zapatero mantiene con ETA no se desarrolla entre el lujo y oropel de un exclusivo casino, con cartas de calidad, sino que se desenvuelve en una timba callejera, las cartas resobadas, grasientas, y los jugadores mal vestidos y enfangados hasta las cejas. Zapatero, en su afán por ganar y en su inepcia al actuar, está esquilmando de sobremanera las reservas del país: la paciencia, el consenso, la resistencia ante el chantaje terrorista, etcétera, y obliga a bajar a la arena de su partida de poca monta a los más imprevistos invitados, verbigracia, el Tribunal Supremo, que casi sin comerlo ni beberlo se ha convertido en avalista de negociaciones políticas o, abundando en la metáfora, partidas sobre arriesgadas, ya perjudiciales. Los ases van y vienen; la partida se alarga.

Ya nadie se traga los faroles de este Le Chiffre travestido, ni sus rivales ni los espectadores, que somos nosotros y que, en fin de cuentas, podemos perder hasta la vida en el póker iniciado por Zapatero para perpetuarse en la silla presidencial. Pero más preocupante es constatar que ha llegado un momento en el que no se sabe contra quién juega Zapatero: ¿es contra ETA o contra la sociedad española? Y, lo que es peor, asimismo se desconoce a quién tiene detrás y el contenido de sus fuertes apuestas. Cuidado con el próximo órdago, Le Chiffre-ZP.

domingo, diciembre 03, 2006

LA RÉPLICA DE PÍO MOA

Todavía recuerdo cuando, en 2003, estaba leyendo Los mitos de la Guerra Civil, de Pío Moa. En esos días estudiaba por mi cuenta, dentro de mis límites, la Guerra Civil, y por fin daba con un autor diferente que exponía algo nuevo, muy lejos de los previsibles, manidos libros que ya había leído sobre el tema, la mayoría harto semejantes en esencia: los republicanos eran santos y los nacionales, demonios. De nada conocía a aquel historiador de curioso nombre, pero, aunque yo le concedía crédito y me reconfortaba descubrir su historia del conflicto, muchos se aprestaban a desprestigiarle. "Tan sólo es un facha", afirmaban unos. "Esto se lo ha inventado por completo, no tiene fuentes", agregaban otros. "Y encima fue terrorista", remataban todos. Mas, contra viento y marea—no exagero--, Moa salió adelante y ganó la partida.

¿La ganó en verdad? No me refiero a que haya vendido miles y miles de libros, que también, sino que sus obras, con ese revisionismo tan criticado, han abierto brecha en las murallas del gremio de historiadores de izquierdas que custodiaban todo el saber y la razón sobre la II República y la Guerra Civil, sumándose a este empeño, tan saludable como procedente (todo sea por el debate), otros historiadores. Lo cual ha puesto en serio apuro a sujetos como Preston, quienes, recurriendo a sus subalternos de siempre, han querido ahora realizar un ataque definitivo contra Moa en forma de libelo de quinientas páginas: Anti Moa, de Alberto Reig Tapia. No sé, sinceramente, qué me hace más gracia, si que Reig Tapia se crea Engels o que compare a Moa con Dühring. Supongo que lo primero, por penoso, es más divertido.

Pese a lo infame de su envite, agradezco a Reig Tapia y a su cicerone Preston que hayan alumbrado el libro en cuestión. Ha servido, en todo caso, para que Pío Moa contraataque con una memorable serie de artículos en Libertad Digital que recomiendo insistentemente, desde el primero al último. Estos escritos dejan a Reig Tapia y a sus pares en su sitio, porque quienes conozcan la obra de Moa saben que su pluma es acerada, certera, chispeante, pero que sus argumentos (y en sus libros, la nutrida documentación que incluye) lo son aún más.

viernes, diciembre 01, 2006

LOS OCHENTA (Y V): COMPLEMENTO APORTADO POR USTEDES

A lo largo de cuatro modestos artículos sobre los ochenta, he podido tratar los campos que me interesaban de la década: la música, el cine, la literatura y la política. Por supuesto que abandono muchos aspectos en el tintero, como el relativo a las series o, si tuviese alguna noción de moda, a la vestimenta. Pero no encuentro necesario prolongar más esta suerte de vista panorámica. A continuación les ofrezco las consideraciones finales, el complemento conformado por medio de los comentarios que ustedes, amables lectores, fueron dejando en los artículos relacionados con el tema.

"Quizá sea cierto eso que dicen de que cualquier época pasada nos parece más interesante y 'romántica' que la que a uno mismo le toca decir", meditaba Victrix con acierto. Acierto, digo, porque no podría estar más de acuerdo. A mí me atraen los ochenta, a los que pillé en sus postrimerías, del mismo modo que a alguien nacido en 1998 le acabarán atrayendo, seguramente, los noventa. Hay una tendencia a evocar con grandeza el pasado del que sólo tenemos un reflejo, breve cuanto intenso.

Europe, Poison y Motley Crue frente a Twisted Sister. No importa, porque es el mismo estilo musical: ochentero al cien por cien. ¿He oído que un primer Bon Jovi también? Puede ser. En cualquier caso, lo desvergonzadamente hortera está servido en todas las menciones. Me quedo, además, con un aserto de Carajillo, entre nosotros, una persona a la que le gusta bastante la música: "Musicalmente los 80 eran tan cursis y azucarados que a mí me ponen una canción en la radio sin decir ni título ni grupo y te sé decir con un margen de error de un par de año arriba o abajo, de cuándo es". En verdad que uno distingue fácilmente no sólo la música de los ochenta, sino también sus películas.

Los del grupo de la Santísima Trinidad, que de cine saben un rato, obsequiaron a mi artículo sobre cine ochentero con dos jugosas intervenciones. "Entre 1984 y 1986 se realiza una serie de películas de mayor o menor presupuesto que han quedado en el recuerdo colectivo de varias generaciones." Por su parte, el Dr. Jones aludía a películas imprescindibles de la década que yo había olvidado nombrar, entre las que sobresale, claro es, Gremlins (1984). El cine de evasión, el divertimento puro, lo cutre elevado a su máximo exponente, eso es general y esperado en los ochenta, por lo que Octopus coincidía conmigo en destacar Loca academia de policía como un maravilloso filme, refrescándome el nombre de la hermosa mujer rubia de la primera parte: Kim Cattrall. También salió a colación El Resplandor (1980), una obra maestra. Es probable que sea una de las mejores películas de los ochenta, pero en ningún caso la mejor película ochentera.

Menos entretenido fue el debate de la novela representativa de la etapa, siendo la propuesta oficial Cementerio de animales, de Stephen King. La película, y no el libro, fue al final la protagonista. Y ya que Lobo escribe a relato por día, y me permito decir que muy bien, le cito cuando afirmaba que "comparto su opinión sobre Cementerio de animales, en gran audacia describe los tópicos americanos con la carga mágica y sobrenatural de un cementerio (como no, indio)".

En cuanto a Reagan, qué decir de tan magna figura política. Los ochenta serían prodigiosos sólo por él. Yo contaba una divertida anécdota, pero Victrix recordaba una gran frase: "Un comunista es alguien que ha leído a Marx. Un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx". Y remataba Van Orton con otro capítulo del anecdotario: "El papel de Rick en la película Casablanca estaba destinado para R. Reagan, pero el estudio, a pesar de tratarse de una película presupuestada como serie B, decidió incluir a Bogart en el reparto para cumplir el contrato. Bogart fue el actor ideal para Casablanca, creo que fue un buen cambio; pero Reagan fue el mejor presidente de U.S.A. para la década de los 80".

De no ser por sus comentarios, que siempre enriquecen y por eso los he querido plasmar aquí, mi recorrido por los ochenta hubiese sido más bien pobre, carente de gracia y falto de contenidos. Ahora, agotado el tiempo de observar desde el globo, puedo poner The Price, la balada por excelencia de Twisted Sister, y retroceder, viajar, regresar al pasado con el fin de, acabado el mirar, sentir los ochenta. Ochenteramente, se entiende.

domingo, noviembre 26, 2006

¿LA DERECHA CONTRA LA DERECHA?

Siempre se ha querido presentar a la derecha como un bloque monolítico donde predominaba el pensamiento único frente a una izquierda pluralista, plagada de ricos matices, cuando no de diferencias de fondo. Siendo exacto--hasta cierto punto--lo segundo, no lo es del todo lo primero. Así, en la historia de España, no hay más que ver las divergencias tanto en el Partido Moderado de la primera mitad del siglo XIX como en el Partido Conservador de principios del XX, con sus bandos y frecuentes escisiones. Otra cosa es que, a diferencia de las izquierdas en la Guerra Civil, no fuesen capaces de hacer causa común en pro de un objetivo superior. Y si nos situamos en el presente, comprobaremos que ni mucho menos toda la derecha se contiene en el PP, o que no hay fisuras en esa tendencia.
La agria polémica entre el ABC de Zarzalejos y Federico Jiménez Losantos, todo un one man army, refuerza mi certeza: también en la derecha hay diversas corrientes que se tiran los trastos a la cabeza en cruenta pugna. Pero, ya de paso, ¿qué es lo que ocurre con el centenario diario para que siembre división, para que genere posturas contrarias? Sucede que la dirección de ABC ha considerado demasiado arriesgadas posiciones tan resueltas como las de El Mundo y la cadena COPE ante la situación de España, por lo que, excusándose, en boca de Zarzalejos, en que no quieren ser "palmeros" en cuestiones como la investigación del 11-M, se ha preferido seguir el juego de El País y compañía, o sea, actuar de comparsas en las mascaradas del PSOE y PRISA, aunque sean algo críticos con el Gobierno.
Algo querrá decir que Alfonso Ussía anulase su suscripción. Algo querrá decir que, cosa nunca vista en ABC, ahora aparezcan en sus páginas centrales anuncios de contactos con chicas picantes, por demás indecentes en un periódico de fuerte "acento cristiano", siempre según su malogrado director. Si aún respeto un mínimo a ABC es por esa fecha, 1903, que encabeza su portada, y acaso por algunos colaboradores, Mingote, M. Martín Ferrand, Antonio Burgos, que dan lustre a sus desvaídas páginas. No creo que, con grapas o sin ellas, dure otros cien años.

domingo, noviembre 19, 2006

LOS SEGUNDOS DE FU MANCHÚ ZAPATERO

Llevaba tiempo queriendo, en mi continuada e inagotable crítica al Gobierno Zapatero, poner el acento en los dos adláteres del Presidente, o sea, en De la Vega y Rubalcaba. Como las damas van primero, comienzo por la anciana señora María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta, cara de perro del Gobierno. Cuando el asunto de la Alcaldía de Madrid, inmejorablemente resuelto por los socialistas, se produjo una reacción favorable a ella para que no fuese enviada a dar esa batalla, tan cara era para los miembros de su partido. ¿Y eso por qué? ¿Será por su manejo del arte de la oratoria? Sus sermones son los de un robot lejanamente humano que lee un telegrama mal redactado. Por ello, más bien achaco su amplio calado a su estilo en el vestir, sobre deslumbrante, costoso.

No menos deslumbrante y no menos actor de los teatros del Gobierno es Alfredo Pérez Rubalcaba, químico y granuja, actualmente ministro de Interior, cargo que desprestigia por haberlo puesto al servicio de su sectario partidismo. Quizá recordado como valioso agente de Felipe González durante el escándalo de los GAL, Rubalcaba se lució y cubrió de gloria en las jornadas del 11 al 14 de marzo de 2004, para acabar desempeñando importantes cometidos desde los que puede ejercer su actividad favorita, que es no es otra que la manipulación, algo que siempre va acompañado de la mentira. De acuerdo en que no tiene la pinta de maligna y ajada profesora de párvulos de la Vicepresidenta, pero sí se da un aire a Rasputin, aparte de poseer un aura que inspira la inmediata desconfianza y la repulsión más justificada.

Estos dos sujetos de la mejor reputación son, por así decirlo, los lugartenientes del presidente Zapatero, fieles ayudantes que en mas de una ocasión dan la cara por él. ¿Qué sería de Fu Manchú Zapatero sin su tigresa De la Vega, con esa colorida indumentaria y su cabeza de pollo recién nacido? ¿Y sin Rubalcaba, el conspirador, el enterado, el embustero, el adelantado del grupo PRISA en el PSOE? Desde luego, la función sería muy distinta sin los africanos bailes vicepresidenciales o sin mentiras descaradas y arriesgadas. ¡Larga vida a los secundarios de lujo!

domingo, noviembre 12, 2006

LOS OCHENTA (IV): REAGAN

Al hablar de los años ochenta desde la óptica en que yo lo estoy haciendo, siempre y sin excepción, única y exclusivamente, es de los años ochenta en Estados Unidos, de un período feliz conocido como los Reagan Eighties. Estos ochenta de Reagan dieron amparo a todas las manifestaciones que anteriormente se han comentado aquí, en un momento de bonanza económica y superación por fin del comunismo. Y el propio Reagan está indisolublemente ligado a esa etapa. En 2004, año de su muerte, Jiménez Losantos le dedicaba estas acertadas palabras en La ilustración Liberal: "Los años 80 del pasado siglo, los años de Reagan, los vivimos en blanco y negro porque [...] las grandes opciones morales y políticas no son cuestión de matices [...]. Y Reagan [...] eligió bien, porque sabía bien lo que quería".

Ronald Reagan (1911-2004) fue actor antes que político, y del mundo del cine pasó al mundo público. Elegido gobernador de California en 1966, fue catapultado a presidir el principal país que hacía frente a la URSS en noviembre de 1980, contando ya con 69 años. Pero tenía determinación y muchas ideas que poner en marcha. Apoyándose en un programa liberal, recortó el gasto del Estado y bajó los impuestos; en política exterior, dio guerra a la URSS con ciencia y arrojo, minando sus posiciones poco a poco, y fue el presidente que propiciaría el fin de esta otra gran potencia, el Imperio del Mal. Sobrevivió a un atentado a tiro limpio en 1981. Superada la crisis económica de principios de los ochenta, Reagan obtuvo una victoria más que aplastante en 1984, permaneciendo en el poder hasta 1989. Y el Muro cayó.
El Gran Comunicador, conservador, liberal, para muchos héroe del siglo pasado, produjo algunas frases que, además de su legado inconmensurable, han de quedar para la posteridad. Como: "Compatriotas americanos, me alegra decirles que hoy he firmado una ley que ilegalizará a Rusia para siempre. Empezamos a bombardear en cinco minutos". Sí, sí, sólo estaba probando el micrófono, haciendo la broma, y sin querer lo oyó todo el mundo. Genial: ni que decir tiene que es una anécdota auténticamente ochentera.

domingo, noviembre 05, 2006

LOS OCHENTA (III): "CEMENTERIO DE ANIMALES"

Aunque normalmente se cita la novela Generación X, de Douglas Coupland, para hablar de los ochenta y de su cultura popular en términos literarios, la obra fue escrita en 1991, por lo que no es objeto de mi cosmovisión. Buscar un escritor y un libro ochenteros es tarea difícil, pero yo me decanto por Stephen King y por su Cementerio de animales (1983). A Stephen King lo elijo porque siempre sienta bien su cruda literatura fantástica, además de que en la década prodigiosa alumbró una producción sobresaliente: Ojos de fuego, Cujo, Eso, Misery o La mitad oscura son algunas muestras, sin olvidar la misma Cementerio de animales. Es claro que King, en el fondo un costumbrista malpensado, plasmó en estas novelas la idiosincrasia de esos años. Sí, puebla sus páginas. Pruébenlo.

Por su trama, pero más por sus personajes de fatal destino, Cementerio de animales me conmocionó. Resulta evidente que no la leí en los ochenta; da igual, no ha envejecido: su mensaje, que no es otro que el de que hay que tener cuidado con lo que desea, pues puede hacerse realidad, sigue muy. El argumento lo conocerán de sobra. La típica familia feliz americana con sus no menos típicas disputas, el típico barrio apacible con vecinos excéntricos, la típica universidad... Lo raro, lo inquietante, va a ser el misterioso Pet Sematary, cuyas propiedades mágicas son capaces de resucitar a los muertos, así como es perturbadora, al compás de un relato maldito cuanto triste, la evolución psicológica de su protagonista. Tendrán ustedes un duro corazón si no lloran con esta lectura.

Que de seguro existe una novela que se adecue mejor a los parámetros que yo busco de los ochenta, es algo que supongo. Pero de veras que Cementerio de animales es digno fruto de la época que sólo podía ser traído al mundo por Stephen King y su malsana imaginación. La inevitable película, de 1989, es inferior al libro, y no por ello mala, sino igualmente aconsejable. En especial por la canción Pet Sematary, los Ramones en auge. Tremendo tema, por el que canto en su recuerdo: I dont want to be buried in a Pet Sematary...

domingo, octubre 29, 2006

NEGOCIACIÓN EN DESCOMPOSICIÓN

Desde hacía tiempo, aun para los que teníamos una mínima esperanza puesta en el proceso (a secas, por favor), la negociación del Gobierno con ETA estaba enferma, gravemente enferma. Pero ahora, tal es su estado, comatoso a la par que fétido, que ha empezado a infectar todo lo que roza, comenzando por el Estado de Derecho y terminando por la sociedad española. El Gobierno es inmune a ella, ya que, naturalmente, sus miembros están acostumbrados a trabajar sobre cadáveres y desechos, si no peores, sí más hediondos. La licenciosa huelga de hambre de De Juana Chaos y la posterior cesión vergonzosa del Gobierno han puesto de manifiesto que los segundos no manejan la situación, sino que son los primeros, los terroristas, quienes marcan los tiempos. Me repugna esta enfermedad.

Tras anunciarnos reiteradamente que el proceso iba a ser "largo, duro y difícil", Zapatero ya cree que sus insanas conversaciones pueden estirarse como un chicle irrompible. Procurará alargarlo, aunque se halle en plena putrefacción, hasta las próximas elecciones, a fin de esgrimirlo cual penosa arma frente a sus odiados rivales del PP. Pero el cuantioso robo de pistolas en Francia ha sido un duro golpe para un diálogo demasiado corrompido, una agravante inesperada que ha sacado el lado más inflexible y respetuoso con las leyes de Zapatero: "Tendrá consecuencias... --Larga pausa--. En su momento...". Luego de ser humillado públicamente por un partido ilegal, el orgulloso Presidente ha recurrido a sus siervos más próximos, Rubalcaba y De la Vega, para escudarse en las vaguedades de siempre.

Por tanto, cada día que pasa me parece más evidente que los españoles tragaremos con el cuerpo muerto de la negociación, un plato nada sabroso. La enfermedad a la que me refiero nos debilita, pero a los terroristas les revitaliza: hacen acopio de fuerzas, presionando y chantajeando con altivez, deshonrando a un Gobierno que no responde a los golpes porque, entre otras cosas, honra no tiene. Supongo que le preocupan más los avales europeos a este proceso que conduce al cataclismo por el camino de la ignominia.

sábado, octubre 28, 2006

PUBLICIDAD Y FELICITACIONES

Nueva colaboración para Aragón Liberal, esta vez sobre La República, las religiones, la esperanza, recomendable obra de Nicolas Sarkozy prologada por Aznar. En cuanto a la serie de artículos sobre los ochenta, no la seguiré mañana, sino la semana que viene, porque las trágicas circunstancias políticas de esta semana (difícilmente podrían estar peor las cosas) hacen que escupa fuego por la boca y tenga más ganas de meterme con Fu Manchú Zapatero o sus esbirros que de hablar de prodigiosas décadas pasadas (aquí tienen un sustitutivo musical).

Y no se me ha de pasar el celebrado aniversario de Zapaterías Rimadas, donde esta semana Monsieur de Sans-Foy, genial, brillante, original, incansable satírico en sus miles de versos, recuperaba y completaba un romance muy especial... No pude conocer esa bitácora en su nacimiento, pero espero estar asistiendo a uno de sus mejores momentos. ¡Ojalá que dure mucho!

domingo, octubre 22, 2006

LOS OCHENTA (II): "LOCA ACADEMIA DE POLICÍA"

Me ha sido de gran dificultad encontrar una película representativa de los ochenta, ya que hay muchas que pueden serlo: E.T., el extraterrestre, Regreso al futuro, Cazafantasmas, Robocop, El chip prodigioso y un largo etcétera imposible de enumerar y que siempre dejaría fuera obras maestras de nuestra década estrella. Pero mi elección entre tanto y tan bueno es Loca academia de policía. ¿Por qué? Bien, que pertenezca al género paródico absurdo hace que sea una rica amalgama de asuntos propiamente ochenteros y, además, no negarán que sus continuaciones también exudan el espíritu de la época, al menos hasta Loca academia de policía 6: Ciudad sitiada, donde, estando aún en 1989, quedan reminiscencias de la ciudad llena de humos, anárquica y tomada por criminales, Mr. Big al frente.

Mas regresemos a 1984 (esa fecha clave y sugerente), que es cuando se estrena la primera parte de la saga, dirigida por Hugh Wilson (no participará en las continuaciones). El argumento, o la falta de él, no hace falta ni explicarlo, porque en esta película lo que cuentan son unas humorísticas y disparatadas situaciones basadas muchas veces en escenas inconexas, su reparto de personajes inmortales (principalmente, el listillo simpático, el negro de los ruidos, el negro fuerte, el policía al estilo de los malos de Harry el fuerte, la negra pequeña pero matona, el agente apocado y afortunado y los oficiales estúpidos en un caso y seniles en otro) y, cómo no, su banda sonora, con el gran tema central. Y no dejemos de señalar su bajo presupuesto, otra característica de muchos fantásticos filmes de los ochenta.

Con ser la mejor de todas esta primera parte de una saga de siete títulos, Loca academia de policía 2: Su primera misión (1985) no se ha de menospreciar, sobre todo por presentar la desastrada y desmadrada urbe modelo de los ochenta. Aunque su tema musical para las apariciones de los villanos--macarra, fugaz y cargado de trompetas--y el jefe de la banda de delincuentes, el demente melenudo que habla a aullidos ininteligibles, son puntos sobresalientes de una película que, como la anterior, destila los ochenta puros por todos lados.

domingo, octubre 15, 2006

LOS OCHENTA (I): TWISTED SISTER

Doy el pistoletazo de salida a una serie de artículos sobre la desaforada década de los ochenta. Quienes verdaderamente la disfrutaron, verán en el panteón a la vulgaridad, a lo cutre, que son ahora esos años el resultado de mezclar y agitar la política y la psicodelia de los sesenta y la vistosidad y relajación de los setenta, un cóctel que origina unos ochenta creativos, originales, pero también más preocupados de la forma que del fondo. En el campo de la música, los ochenta brillan en todo su esplendor con grupos como Twisted Sister, "horribles" (según el cantante, Dee Snider) ejecutores de hard rock a la manera de su tiempo, esto es, vestimentas llamativas, cabelleras cardadas, maquillajes extravagantes, actitudes irreverentes y canciones con fuerza pero con letras muy superficiales.

Pese a haber nacido en los setenta, Twisted Sister alcanzó la fama en los ochenta gracias, entre otras razones, a los vídeos que hicieron de sus canciones más exitosas, sobresaliendo los de I Wanna Rock o We're Not Gonna Take It, los cuales, además de estar dotados de una gracia llana, algo perversa, presentan valores tópicos y visuales típicamente ochenteros: el instituto selvático, el profesor represor, la unidad contra el malo, la coreografía artificiosa, la realización pobre aunque sin complejos... Ulteriores vídeos musicales (Be Chrool to Your Scuel o Hot Love) ahondarán en este estilo entre cómico y provocador. Tras cinco discos de estudio (el último en 1987) y una fama de barriobajeros también muy de la época, el grupo decayó. Hoy son una suerte de reliquia para nostálgicos.

Puede que Twisted Sister no sea el mejor grupo de los ochenta, y que ni siquiera esté entre los diez mejores, pero por su garra y su estética me ha parecido adecuado para abanderar la representación musical. Además, son un buen exponente de la perspectiva desde la que quiero abordar los ochenta, que no es otra que la que nos enseña una etapa tan gloriosa e ingeniosa como cochambrosa y disparatada. Oigan los discos Stay Hungry y Love Is for Suckers y viajarán al lado más alucinante de esta década de locos.

jueves, octubre 12, 2006

HISPANIDAD

Lo primero, y dado que hoy también me apetece darme publicidad, dos recordatorios (sí, dos). E informar de que, puesto que han comenzado las clases universitarias, mi actividad en Internet se reducirá a los artículos de los miércoles en Navarra Liberal, a colaboraciones más o menos esporádicas con Aragón Liberal y a los artículos que, como es regla, se publicarán aquí a los domingos. Esto será así a no ser que suceda algo excepcional que necesite comentar inmediatamente.

Por ser el Día de la Hispanidad, hoy es una de esas excepciones. Luminosa mañana en Madrid, ideal para una espléndida parada militar (un diez) y para abuchear y pitar a Zapatero, costumbre ya en esta señalada fecha. Y como novedad en el desfile, la UME (Unidad Militar de Emergencias), tropas especiales al servicio del Presidente. La guardia pretoriana de Zapatero iba uniformada de negro y amarillo, por lo que parecían fuerzas tenebrosas de la organización SPECTRA, los enemigos más reconocibles de James Bond. La creación de este cuerpo tan particular hace fuerte mi teoría de Fu Manchú Zapatero y sus planes de dominación al precio que sea.

Dejando atrás la fiesta, pero no lo español, hay algo que termina de salvar esta agria semana: el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, De la noche a la mañana. La lectura del adelanto de dos capítulos ha despertado mis ansias y este fin de semana habré de comprarlo, si es que no se ha agotado ya. Espero un libro de memorias vibrante y rabioso, del estilo de Amarga Victoria o El desquite, ambos de Pedro J. Ramírez.

Ya que me estoy enrollando un poco, no voy a dejar de mostrarles unos extractos de Los nuestros, otro libro de Losantos que se compone de magníficas píldoras biográficas de cien personajes de la historia de España. No hay que ser un adivino para saber que las citas las saco del capítulo dedicado a Antonio Cánovas del Castillo. Sirva de modesto homenaje a quien tanto hizo por este país:

"Su mérito fue el de resumir la historia del liberalismo español, tanto en lo doctrinal como en lo político y lo administrativo."

Y sigue:

"Casi un cuarto de siglo, de 1874 a 1897, dominó la escena política y garantizó normalidad, paz, y un aburrimiento--los 'años bobos'--tan cierto como reparador para aquella España que padecía desde 1808 el baile de San Vito."

Y muere:

"Ese día, la historia de España se detuvo, pensó en el legado de Cánovas y, como él hubiera querido, continuó."

domingo, octubre 08, 2006

TARADOS DE MADRID

El centro de Madrid es un nido de tipejos raros y gentes variopintas, de tal suerte que siempre que pasas por allí te llevas una o dos sorpresas. Este viernes me encontraba yo en la Fnac para obtener los dos últimos discos de los Rolling Stones que me faltan para completar toda su discografía de estudio. Tras ocuparme de eso, fui a la enorme sección de libros y eché un vistazo a los de teoría política por si me topaba con algo interesante. Y lo hice, sí, pero no con un libro; con una persona. El hombre del sombrero tenía acento sudamericano y se vestía con una muy tropical camisa de algodón. A su lado había una mujer a la que comentaba que, vistos los tomos de instituciones públicas, tenían que ver otros, porque, según dijo: "Si vamos a dar un golpe de Estado, necesitamos consultarlos...".

Aquello me descolocó bastante, pero hubiese jurado que el golpista iba en serio. Sin embargo, no pude reflexionar sobre ello con lucidez, ya que cuando estuve de nuevo en la Gran Vía, pasarela madrileña de todo lo extravagante y surrealista, una predicadora, libro sagrado en mano, gritaba a viva voz que las puertas de Dios se habían cerrado y que nadie podría abrirlas, por lo que estábamos bien... condenados. Luego, cosas del destino, tuve que volver a la Fnac con un amigo. Antes de traspasar las puertas del edificio, una bruja andrajosa y despeinada nos quiso endilgar una pegatina con la paloma de la paz mientras nos pedía "la voluntad". Por supuesto que fue rechazada, como ha de hacerse con los charlatanes y esbirros de diversas organizaciones benéficas que pululan por ahí.

La tarde del viernes estaba siendo muy extraña debido a esos personajes, por lo que mi repulsión céntrica subió varios grados. Pero la depravación no había terminado. En medio de la peatonal calle Preciados, ocupando casi todo su ancho, se habían instalado tres saltimbanquis que hacían piruetas para deleite de la multitud congregada a su alrededor, que cerraba la amplia elipse causante del atasco. Hube de maldecir tanto descontrol y parranda a escasos metros de la Puerta del Sol. Y es que así es el centro de Madrid.

miércoles, octubre 04, 2006

EL TRONO DE FU MANCHÚ ZAPATERO

Este vídeo ya visto por todos es una broma y una publicidad de muy mal gusto. El Congreso de los Diputados es la sede de la soberanía popular y no debe convertirse en el escenario de ningún anuncio, por muy noble que sea la causa, ya que se corren muchos riesgos cuando se juega así con tan altos símbolos. Otra cosa es que haya dañado el prestigio de la institución, que no lo ha hecho porque, actualmente, no tiene ninguno.

Pero es innegable que los cuatro gatos han llamado la atención con su insolencia y que, más aún, Fu Manchú Zapatero ha vuelto a quedar dibujado como un cómico producto de marketing, como un bufón sin personalidad, un paria sonriente a quien robar la silla y dejar mensajes contra la pobreza. Denota el poco respeto y dignidad que inspira. A Aznar no se lo habrían hecho. También hay una lectura de mal agüero en este asunto: la imagen de un presidente del Gobierno privado del escaño, es decir, de ser el representante del pueblo, por obra y gracia de cuatro rústicos encapuchados. Que cada cual piense lo que quiera. Y que Fu Manchú Zapatero cuide de su trono.

Por cierto, sin ser mi estilo, hoy sí publicito mi artículo en Navarra Liberal. Es que Nicolas Sarkozy es un gran tipo, y merece que le haga un panegírico y que, para mayor gloria suya, lo dé a conocer.

domingo, octubre 01, 2006

EL BURRO DE MONTILLA

A falta de mejores medios de transporte, o tal vez por la poca dignidad del transportado, a Montilla lo están llevando en un burro a las elecciones autonómicas de Cataluña. Sólo así se concibe el inane y quejumbroso rumbo del PSOE en este lance. Y reconozcan que Montilla, charnego él, con una manta a rayas echada al hombro y subido en un pollino gris, camino del Palacio de la Generalidad, es una imagen muy adecuada a las circunstancias de nuestra época. Por supuesto que habría que determinar quién es más burro de los dos seres en cuestión, pero es legítimo pensar que no habrá muchas dudas al respecto. José Montilla, primer ministro de Industria de la penosa gestión de Zapatero, es un tipejo de mucho cuidado. Un miembro de elite de la cuadrilla de socialistas que está dirigiendo el país a la ruina.

Sus logros como titular del Ministerio de Industria son memorables: los escandalosos arreglos con la Caixa, la maniobra intervencionista de la OPA sobre Endesa y su posterior fracaso, la lucha del todo irracional contra la energía nuclear... Pues eso, un negligente más, como todos los ministros. Un indocumentado que, por no tener, no tiene ni una carrera (yo tampoco, pero no he llegado a ministro), y no brilla precisamente por su sabiduría autodidacta o su carisma. Ahora, tras haberlo padecido en un ministerio clave, lo quieren poner a cargo de una región más o menos importante. En su escalada hacia esa cima, a cuestas del burro, ya ha ido dejando una serie de estupideces al uso, verbigracia su competición por ver cuál candidato era más catalán o su intolerable falta de delicadeza con Fernando Múgica.

Quizá me meto demasiado con él. Es porque ha sido y va a ser un cargo público, y porque su ineptitud, combinada con esa actitud taimada, es insoportable incluso para un país tan indecente como éste. No hay más que ver una entrevista en la televisión para verificar su absoluta estolidez. El candidato onagro, los ojillos de cerdo y la facha de pícaro ladronzuelo, queda en evidencia cada vez que abre la boca, forzando su acento catalán y soltando una sarta de bufonadas y despropósitos insondables. No cabe duda de quién es el borrico.

domingo, septiembre 24, 2006

UNA ANORMAL PELÍCULA

Hace unos días vi una película de esas que son una prodigiosa rareza. Dirigida por Stacy Title, La última cena (1996) es un atractivo filme oscuro cargado de humor negro, el ingenio perverso que tanto gusta. Cuenta la historia de unos jóvenes liberales (traducido a España los protagonistas serían progresistas, nunca liberales) que celebran cenas dominicales en las que siempre hay un discrepante, normalmente conservadores de la vieja escuela. En una de ellas, al topar con un individuo cuya ideología supera la extrema derecha, se produce un incidente que acaba con la muerte del fascista (lo es con toda justicia). Aunque al principio arrepentidos, los progresistas, licenciados todos ellos, deciden continuar con las cenas y usar veneno con aquellos que no casen con sus avanzadas ideas.

Pronto se sucede un delirante desfile de conservadores, desde el cura anciano al cazador de mendigos, que van siendo asesinados y enterrados en el jardín trasero de la casa de los cinco jóvenes. En su posesión de la verdad absoluta izquierdista, comienzan a matar con mayor placer, casi sin dejar hablar a los invitados, sin darles oportunidades para redimirse. Cierto día, estando el sistema en plena crisis debido a las dudas de la conciencia, el más radical--un negro muy inteligente--consigue traer a la cena a un afamado agitador de la derecha, una especie de Federico Jiménez Losantos interpretado por el eficiente Ron Perlman. Este señor, cuyas diatribas televisivas son bien conocidas por los jóvenes, será el causante de la caída del grupo. ¿Cómo?

No les voy a contar toda la película, pero les diré que el equivalente americano a Losantos es un tipo culto que ha escrito varios libros, y que demostrará a los ya intransigentes universitarios que no es tan extremista como lo han pintado, que es un hombre cabal y lleno de argumentos y buenas ideas, algo que desconcierta al atribulado grupo, el cual veía en él un monstruo a exterminar. Falta la traca final, que dejaré descubran por su cuenta. Véanla si pueden, porque es una película que, entre coñas y veras, te hace reflexionar bastante.

viernes, septiembre 22, 2006

El ÁCIDO DE LA RISA

Muchas bromas a costa del ácido bórico. Para mi gusto, y tras un empacho de ellas, se comienza a traslucir una risa más nerviosa que confiada entre los bromistas de turno (Rubalcaba es uno de ellos, cómo no). José Blanco, en su hilarante y recién estrenado blog, comenta que, acaso en un duro ejercicio de transparencia socialista, ellos tienen el susodicho compuesto químico en Ferraz. Que nadie se asuste, se apresura a aclarar, porque lo usan como insecticida y no con fines delictivos. A renglón seguido vienen más coñas marineras. En resumen, que se están tomando a risa lo del ácido bórico, quizá porque realmente sea un descubrimiento sin importancia o quizá porque ya no saben qué decir ante lo que está empezando a moverse. Mas hoy, en Micromega, Alfredo Urdaci expresa una duda afilada como toda ironía que se precie de serlo: "Lo que no se entiende es que el autor de los informes perdiera el tiempo en quitar un detalle tan baladí". Desde luego, y más siendo el ácido bórico una sustancia tan sumamente divertida.

Ahora, y sin querer emular a Luis del Pino, ¿oyen el tictac?

domingo, septiembre 17, 2006

UN IRLANDÉS EN ESPAÑA

No sé a ustedes, pero a mí me cae bien Ian Gibson. Entiendo que les parezca extraño, porque ¿cómo un conservador puede tener alguna simpatía por el borracho e izquierdista hispanista de origen irlandés? La verdad es que encuentro elogiable el oficio de hispanista, toda vez que alguien se está interesando por mi país y estudiándolo a fondo para escribir gruesos tomos dedicados a él. Otra cosa es que lo hagan mejor o peor, o que sean parciales y manipulen los datos históricos a su gusto y manera. Es obvio que Gibson hace esto último. Pese a ello, no le desprecio. Además, se nacionalizó español en 1984, cosa que no me podía creer. ¿Un inglés en su sano juicio queriendo ser español? Luego descubrí que era irlandés. Y ser irlandés es peor que ser español. De lejos.

Con obsesión, ha escrito principalmente sobre Federico García Lorca y sobre Dalí. Ahora también sobre Antonio Machado, una monumental biografía de más de setecientas páginas (que la titulase Ligero de equipaje debió de obedecer a su peculiar sentido del humor). Méritos documentales (ha tardado seis años en escribirla) y simpatías a un lado, Gibson se excede en dar su opinión en esta obra, lo que la desmerece mucho. Porque no sólo es que se queje constantemente de la derecha española y que deje traslucir una febril manía hacia la religión católica. No. Es que, encima, hace que el pobre Machado se pliegue a su fanática ideología progresista a golpe de letra. Cuando el gran poeta se desvía un poco de la buena senda, ya está su biógrafo machacando y diciendo que no sabía lo que se hacía.

Aun así, no está mal el libro, merecedor de algún premio por el trabajo empleado en él. Aunque vaya por delante la pesadez del autor en castigar a Machado cada vez que, por ejemplo, canta a la Castilla madre y conquistadora en algún poema de la etapa soriana. Luego, con el poeta ya de regreso a un cauce más progresista, Gibson da palmas con las orejas. Pero como ya estoy muy al tanto de la nula objetividad del hispanista, se lo dejo pasar y sigo leyendo. A ver si un día lo veo por Lavapiés y me invita a un café en el Barbieri.

miércoles, septiembre 13, 2006

LOS MIÉRCOLES EN "NAVARRA LIBERAL"

Mi segundo artículo para Navarra Liberal está disponible pinchando aquí. Como no quiero que esto se convierta en un espacio publicitario semanal, les informo de que, por si hay alguien que desea seguirlos, se publicarán en el antedicho diario digital, Dios mediante (a lo César Vidal), cada miércoles. En la elaboración del de hoy tengo que dar gracias a Victrix por un texto suyo sobre el mismo tema que suscitó un comentario mío, el cual, a su vez, me ha servido de base para escribir este nuevo artículo con el que me encuentro bastante satisfecho.

domingo, septiembre 10, 2006

LA MALA EDUCACIÓN

Ya está más que anunciada la vuelta al colegio, hasta en los paneles electrónicos de las carreteras. No deja de ser un placer que cese el desmadre veraniego para dar paso a un otoño romántico y recogido. Eso para los que ya hemos superado el colegio o el instituto, pero ¿igual de contentos o esperanzados estarán los que ahora vuelven a sus tediosas y pútridas clases de instituto de segunda? Es seguro que no. No sólo por una cuestión de limpieza, de higiene básica (esos baños envenenados de orín y excrementos), sino también de seguridad personal, de integridad. Por lo que sé, los centros educativos, y singularmente algunos institutos (tampoco todos), son cada vez más focos de conflictos, a saber: tráfico de drogas o delincuencia cutre orquestada por quinquis, quienes dirigen el cotarro.

En su forma, el panorama educativo es desolador: da asco pasar por delante de un instituto y examinar la hediondez social que allí habita y que acaba corrompiendo a quienes lo frecuentan, desde alumnos a profesores. Pero, dejando de lado la forma y sus consecuencias, el fondo es aún más preocupante. Sucesivas leyes al respecto han logrado empeorar la situación, llegando a quedar nuestro sistema a la cola de Europa. ¡España siempre a la cola del saber y a la cabeza del jolgorio! ¡Y para colmo parece que con orgullo! La nueva ley, de cuyo nombre no quiero acordarme, establece varios puntos irrisorios (la huelga de alumnos) y erróneos, siendo el principal el aumento de las asignaturas suspensas con las que se pasa de curso. Esto hace que disminuya el porcentaje de fracaso escolar.

Porque lo que importa es el porcentaje, la estadística, la propaganda. Lo rentable es afirmar que el fracaso escolar se ha reducido, y la gente tan contenta. ¡Pero a qué precio! Como la aptitud es soterrada bajo mil toneladas de causas, lo que se premia es la ignorancia. Y todavía habrá muchos que no terminen sus estudios pese a las humillantes facilidades que ofrece el sistema, en continuas rebajas. Pero, después de todo, un pueblo de analfabetos beneficia a los políticos. A nuestros sinvergüenzas políticos. Sí, es una redundancia.

viernes, septiembre 08, 2006

DOS BUENAS NOTICIAS

Este viernes ocho de septiembre dos noticias merecen ser referidas en mi espacio, y si lo merecen es porque, siendo deliciosa la primera y esperada la segunda, no han gozado de excesiva publicidad y es posible que ustedes no se hayan enterado. Una es política y la otra literaria. Las dos son buenas.

La primera es que Albert Boadella ha dado una merecida respuesta al alcalde nacionalista de Bellpuig (CiU), que comunicó al intelectual en una infame carta (comentada después por Arcadi Espada en un artículo) que había ganado el premio Boira—una especie de galardón de carácter bufo y pueblerino--por sus posiciones y declaraciones antinacionalistas. La réplica de Boadella no ha podido ser más acertada y, a la par, elegante: "Sin hostilidad ni ironía, pero con serenidad y también con intima satisfacción: váyase concretamente a la mierda, usted, sus premios y la Cataluña que nos pretende imponer". Para más información, aquí.

La otra buena noticia es que ya ha salido a la venta en España la última novela de Stephen King: Cell. En ella, los teléfonos móviles son utilizados por una misteriosa fuerza para volver locos a millones y millones de usuarios, los cuales se verán abocados a una sangrienta lucha con tintes de película de muertos vivientes. Sé que no va a ser Eso o Corazones en la Atlántida, pero seguro que es una obra entretenida y emocionante. Además, en una exageración de sus nocivos efectos, los celulares son los verdaderos causantes del problema. Sobra decir que ni Stephen King ni yo tenemos teléfono móvil.

miércoles, septiembre 06, 2006

COLABORACIÓN

Ya está publicado en Navarra Liberal mi primer artículo fruto de la colaboración que quiero tener con este diario digital. Como siempre, estoy abierto a sugerencias y críticas. El escrito lo tienen aquí: http://navarra-liberal.lastinfoo.es/20060906-los-conservadores.html.

lunes, septiembre 04, 2006

LA VOZ DE SU AMO

Otra vez El Plural. Ya lo había comentado Vitio, del Club Liberal (http://clubliberal.blogspot.com/), poniéndolo como ejemplo del pueril sectarismo progresista. Yo, por mi parte, ya lo había visto antes y tenía en mente reseñarlo aquí. Como digo, el nada plural El Plural nos vuelve a dar una muestra de lo que es capaz de hacer. La información de mi diario digital favorito era sobre la victoria de España en el Mundial de baloncesto. No importa que no se hubiesen ocupado de ese evento hasta el triunfo final, lo que interesa es el titular: "España arrasa en el deporte que practica Zapatero". ¡Toma ya! Qué gran desfachatez y qué grande mi risa. Qué magistral forma de contar las cosas la de los esclavos de Fu Manchú Zapatero.

domingo, septiembre 03, 2006

HABLANDO EN PLURAL

El Plural (http://www.elplural.com/) es uno de tantos periódicos digitales. Pero es uno de los pocos que se declara "progresista". Ya tenemos las risas aseguradas. Tanto en contenido como en forma, me atrevería a decir que es un apéndice de la página del PSOE o, en otro orden de cosas, una versión para adultos de la infame Los Genoveses. Esto no significa mucho: en vez de inventarse noticias burlescas contra el PP, hablan de noticias contra el PP que invitan a la burla. A burlarse de ellos, o sea. Es lo que estoy haciendo ahora. ¿Que por qué me meto en esa página y no en Libertad Digital (http://www.libertaddigital.com/)? En fin, pues sencillamente porque me apetece criticar ese panfleto y tenía que informarme. No me ha decepcionado, un solo vistazo y hasta un chiquillo podría ponerles verdes.

En primer lugar, su nombre es una mentira, una falsedad muy al uso del progrerío, que va siempre de fachada. Porque El Plural no es nada plural. Que yo sepa, no hay opiniones para todos los gustos y colores, y, es más, él mismo diario se define: "progresista". Es decir, que la pluralidad queda condicionada a ser progresista y, por ende, no la hay. Tampoco es diverso en noticias, ya que la mitad son a favor del Gobierno y la otra mitad ataca al PP. De hecho, anteayer su portada sólo mostraba una serie de informaciones relativas al PP o al entorno de la derecha totalmente mezquinas: que si la verborrea de Losantos, que si la falta de liderazgo de Rajoy, que si Aznar esto o lo otro... Y de noticias de actualidad, nada. Hace unos días, hablando de Montilla, un titular advertía, admirado: "Cuidado con él, las mata callando".

Así pues, entiendo que El Plural hace honor a su inflado nombre al ser múltiple en imbecilidades y desatinos con tal de lamer el trasero al PSOE y echar pestes del PP. Quien visita Libertad Digital, todo hay que decirlo, sabe lo que busca, pero es una página bastante surtida, más independiente de lo que parece y completada por unos columnistas y colaboradores frente a los cuales los pazguatos de El Plural son unos graciosos arlequines, peones de segunda del zafio ejército de medios de comunicación que sirve al Partido Socialista.

viernes, septiembre 01, 2006

LA FRASE DE FU MANCHÚ ZAPATERO

"Durante el franquismo no había españoles." Se trata de una frase de Zapatero que Pedro J. Ramírez, en una de sus cartas del director, aireaba hace ya unas semanas. Con sentencias así, tan tajantes, tan altisonantes, tan imbuidas de verdad, tan crueles, Zapatero es cada día más Fu Manchú: más manipulador y más alucinado. El buen hombre ya se abroga el derecho de decir si alguien es español o no, a la manera de sus amigos nacionalistas catalanes, que hacen lo mismo pero en su terreno. Y, puestos a ello, Fu Manchú Zapatero suspende la españolidad de la gente que vivió durante la dictadura. Es decir, que si alguien nació y murió dentro de ella, fue un nada, un ser despojado de nacionalidad en pro de satisfacer los delirios políticos del Presidente. En todo caso, durante el franquismo, parece querer decir, hubo melones. Él mismo no fue un verdadero español hasta los quince años, cuando murió Franco, momento en que unos y otros habitantes de España recuperaron el derecho a ser considerados españoles. En resumen, la enésima majadería hablada de Zapatero.

Con este análisis quería demostrar que, más allá de su deseo de quedar bien y parecer un político íntegro (hasta en la intimidad, pues la frase se la soltó a un amigo que le hablaba sobre el franquismo, argumentando que algún tipo de apoyo de la población hubo de tener aquel régimen para sobrevivir tanto tiempo), la fraseología grandilocuente de Zapatero es, por lo general, afectada y presuntuosa, propia de un niño pequeño y mimado. Pese a que no fue en público su pronunciación, este rebuzno gubernamental merece entrar en las antologías de citas de Fu Manchú Zapatero, al lado de otras grandes máximas como: "¡Es que soy rojo! Nada me ha enseñado la derecha". Y a este paso, querido gestor, tú tampoco nos vas a enseñar nada más allá de tu anodina estupidez.

Les parecerá un poco tarde y un poco cicatero que hable de esta, en verdad, nimiedad. Pero es que hay bobadas que no prescriben.

miércoles, agosto 30, 2006

PARÍS (Y II)

París es una ciudad grandiosa, hermosa, monumental. Una ciudad imperial. No fue siempre así, y por ello mucho debe la capital francesa a las importantes reformas que el barón Haussman (1809-1891) llevara a cabo en ella, auspiciadas estas transformaciones por Napoleón III (1808-1873), en el contexto histórico del Segundo Imperio (1852-1870), un régimen injustamente despreciado y olvidado. El caso es que tales renovaciones hicieron de París lo que vemos hoy: largos bulevares y calles, cuidadosa y ordenadamente trazados en un estudiado urbanismo, que desembocan en plazas de incomparable belleza que dan cabida a monumentos maravillosos. El tejido urbano resultante es el esperado y deseado, y el aspecto general de la ciudad homogéneo (la mayoría de viviendas datan de los años 1870-1900, blancas, limpias, con clase, de seis o siete plantas y con tejados negros de pizarra) y portador de un aire unas veces neoclásico y romántico otras. La sublime ciudad decimonónica.

Pueden hacerse una idea de que moverse andando por París es una gozada, y más cuando sus medios de transporte público son tanto o más calamitosos que los de Madrid. Si hay ciudades que tienen un casco histórico, París entero lo es, siendo una urbe inabarcable y desbordante del ojo humano, que no puede aprehender todo lo ofrecido. Y no sólo es estético el disfrute, puesto que enclaves como la Plaza de la Concordia (aquí estaba la guillotina) significan mucho para los amantes de la Historia como yo, y llegar hasta allí habiendo visto en el recorrido otras edificaciones míticas es un verdadero privilegio. Pero no les aburriré más con este tipo de descripciones, ya que me centraré en tan sólo dos aspectos de París: su estilo y su limpieza y orden.

En cuanto a lo primero, basta con decir que uno podría pasarse horas absorto en la contemplación de los meros edificios de apartamentos, que, como he explicado, son de una belleza y distinción propias del siglo XIX: sus pilastras, sus frontones, sus relieves, en fin, quién pudiera vivir en casas así. Y todo ello en óptimo estado de mantenimiento, porque es obligatorio restaurar las fachadas cada diez años. A fuer de conservar la ciudad tal y como está, el crecimiento urbano es regulado y vigilado, no como aquí, en Madrid, que se desarrolla al igual que una ciudad tercermundista. Con ello, se descubre al momento que es una ciudad orgullosa de ser lo que es, y que, solamente desde la Torre Eiffel al Sagrado Corazón, condensa un patrimonio sin par. En mi estancia pude hartarme de visitas, de museos y de paseos. Sin embargo, nunca fue suficiente. Me cuesta decirlo, pero, Madrid, al lado de este París inmenso, y sin menoscabo del amor que tengo por mi ciudad, es un villorrio infamante.

Pocos franceses tuve ocasión de ver, o al menos franceses de pura cepa, ya que allí la inmigración es notable. Empero, la identidad francesa no ha disminuido un ápice: las banderas ondean cada dos por tres, incluso en ramilletes de seis o quince enseñas. Es evidente que no sufren un problema nacionalista como el nuestro, que ha mermado nuestro patriotismo y nos ha llenado de dudas sobre qué somos en realidad. Estas y otras diferencias redundan en la limpieza y el orden, ya que allí la autoridad, comprobada su seriedad y eficacia, y no relacionada con regímenes pretéritos, es respetada (sin olvidar que, cuando ésta se propasa o se empeña en algo inaceptable, el pueblo de París sabe responder como hizo en el pasado), y la ley, cumplida. Escasas pintadas pude contabilizar, lo mismo que desperfectos fruto del vandalismo o basuras acumuladas en parques (muy verdes, muy cuidados y muy vigilados; con rejas). Hay que recordar que en París no hay quinquis ni gitanos que lamentar, y los jóvenes son de una sorprendente civilización, su esparcimiento en parques es calmado y tranquilo, incluso siendo grupos bastante variopintos. Los ciudadanos pueden pasear seguros por la noche, por el centro o no, y aprovechar zonas verdes y lugares de ocio sin idioteces e incomodidades varias. Hay mendigos, sí, pero afirmaría que son más educados y respetables que muchos de nuestros jóvenes gamberros de pelo largo en la nuca y ridículo pitillo en la boca.

Ya ven que mi experiencia parisina ha sido muy satisfactoria y enriquecedora, y que, aparte de haber estado en una capital europea emblemática colmada de sitios que merece la pena ver, he descubierto que hay otras formas de entender la ciudad y la ciudadanía. En España, en parte por culpa de nuestros políticos, unos aficionados, en parte por culpa de nosotros mismos, de nuestra idiosincrasia, estamos a años luz de Francia, aunque nos duela este hecho al ser esa nación (y eso no se me olvida, por muy encantado que esté con París) una de nuestras mayores rivales.

De París, qué más les puedo decir. Quizá que me decepcionaron las aceras, que no son de adoquines, sino de asfalto. Quizá que por la noche es brillantemente luminosa y el doble de atractiva que durante el día. Quizá que los pasajes comerciales que albergan algunos bajos (algunos datan del siglo XIX) me cautivaron, tanto por los establecimientos--en los que podías comprar fotografías de principios del siglo XX, libros antiquísimos o bastones espada-- como por el concepto en sí. Quizá que el alcalde de la metrópoli es socialista y homosexual, y que no me podía imaginar al repelente Zerolo gobernando Madrid. Quizá que Victor Hugo tuvo dos buenos hogares, con escritorios para escribir de pie, una de sus peculiaridades. Quizá que volveré...

martes, agosto 29, 2006

PARÍS (I)

Pongamos que hablo de París. Pongamos que hablo del Teatro de la Ópera, de La Madeleine, de la Plaza Vendome, de los Jardines de las Tullerías, de la Plaza de la Concordia, de la Asamblea Nacional, del Museo del Louvre, del Sagrado Corazón, de Montmartre (el barrio de los pintores), de los cementerios llenos de celebridades, de La Sorbona, de Nuestra Señora de París, de la Santa Capilla, de la Conciergerie, del Hotel de la Villa, del Pequeño Palacio, del Gran Palacio, de la Torre Eiffel, del Sena, del Palacio de Versalles (aunque no esté en París propiamente dicho), del Hotel de los Inválidos, de la Plaza de los Vosgos (donde se ubica una de las casas de Victor Hugo), del Arco de Triunfo, de los Campos Elíseos, del Museo de Orsay, del Panteón, de los Jardines de Luxemburgo y del Café de la Paz. Y pongamos que mañana escribiré un verdadero artículo sobre mi viaje, que hoy estoy muy cansado.

lunes, agosto 21, 2006

HACIA PARÍS

Me voy de viaje, a gozar de los controles en los aeropuertos. Durante una semana estaré en París, donde adivinarán es mi objetivo rendir honores a Napoleón ante su tumba y visitar la casa de Victor Hugo, para mí, uno de los más grandes escritores. Ahora añadan aquí una apretada lista de lugares típicos de París que no pueden faltar pero que no me voy a molestar en detallar y, tras ellos, posaré con gusto frente a la Asamblea Nacional. Si les digo la verdad, espero no encontrar también por allí a los quinquis de turno con sus motos y sus gorras. Cuando vuelva, procuraré relatarles lo mejor posible mi estancia en la capital francesa.

Por cierto, no es necesario que, dada su acreditada buena educación, pongan un comentario despidiéndose y deseándome un buen viaje. Ya me basta con los de la otra vez que me fui. Que no vamos a estar aquí con tanto cachondeo, todos los días de despedidas.

domingo, agosto 20, 2006

"RAJOY DEBE MORIR" O VACACIONES EN ESPAÑA

Benicasim es una población que, turísticamente, se parece a Benidorm y a otras tantas ciudades del litoral mediterráneo, esto es, palmeras, playas y apartamentos. Disfruté mucho viajando al Desierto de las Palmas, visitando las Bodegas Carmelitano (en su añejo edificio del año 1912) o contemplando las lujosas y apacibles villas que allí se han construido desde finales del siglo XIX. Sí, la plaga de jóvenes agitanados se extiende por toda la geografía nacional, y pude verlos en Benicasim con sus pequeñas motos y sus sucios pelos. Y sí, el papel de los nacionalistas valencianos, del llamado Bloque (nombre seguramente debido a su natural pesadez), es el de un vándalo. Su política: emborronar los carteles de las carreteras escritos en español en un intento por disfrazarlos de valenciano. Penoso.

No faltaron las noticias en mi estancia vacacional, ya saben ustedes a cuáles me refiero. Que si Galicia ardiendo, que si Castro se muere, que si Zapatero está de vacaciones... En fin, lo de las tramas incendiarias a cargo del PP fue un chiste muy bueno contado a medias entre Rubalcaba y los nacionalistas gallegos, con la gruesa y torpe Narbona haciendo los coros. Lo de Castro estuvo medianamente interesante. Para muchos fue esperanzador. Para otros, como para Zapatero, un duro trance. El momento cúspide de la crisis fue la publicación de las fotos en las que el Comandante en Jefe aparecía ataviado con esa horrenda indumentaria deportiva a rayas rojas y blancas. A falta de la prometida tarta de coca por su cumpleaños, quizá fue un regalo de Evo Morales, otro del ramo. O sea, que hicieron el paria un rato.

A todo esto de Galicia y su tremenda desgracia, yo me preguntaba dónde estaba esa organización que despuntó con lo del Prestige, Nunca Máis, y buscaba en EL MUNDO su estelar aparición. Han tardado en llegar, pero lo han hecho. Y han vuelto pegando fuerte, con algo extraordinario: una manifestación no en contra del Gobierno, sino de la Oposición. Vaya por Dios, un malpensado creería que están a sueldo del PSOE y del BNG. Ah, uno de sus nuevos lemas: "Rajoy debe morir". Eso sí, el PP tiene la culpa.

martes, agosto 15, 2006

BREVE RECALADO

He regresado de mis vacaciones; pero estaré poco tiempo en Madrid, sólo una semana, hasta que vuelva a irme por una semana (la cosa va por semanas). El domingo, por supuesto, artículo, además de que procuraré visitar y ponerme al día en cuanto a espacios y blogs asociados se refiere. Y les hablaré de los aldeanos nacionalistas de Benicasim y alrededores (hasta allí se extiende la gitana moda de las greñas en la nuca), de mis impresiones acerca del fuego en Galicia (una grave crisis, más allá de lo político) y de lo gracioso que me resultó ver a Fidel Castro con un chándal del todo a cien (Evo Morales tiene que estar detrás). En fin, un cordial saludo a todos.

domingo, julio 30, 2006

FIN DE LA TEMPORADA

Caballeros, como tantos otros están haciendo en estos días de verano, les anuncio el cierre temporal de esta modesta tribuna de opinión debido a que, su único ocupante, es decir, yo, se marcha a disfrutar de unas vacaciones para descansar, para olvidar la rutina y para otras actividades propias del estío vacacional. No teman por mí, pues no he de viajar en esta primera parte de mi holganza en avión, servicio cuyo estado en España es desolador. Los salvajes (por ser original) acontecimientos acaecidos en el aeropuerto de El Prat han servido para mostrarnos dos cosas: cómo es un país en el que no hay gobierno ni fuerzas que mantengan el orden público; y la valía de la ministra de cuota (la de Fomento), que sólo una vez capeado el temporal ha desenterrado su teñida y seca cabeza.

Pero no hablemos de política en la despedida. Hablemos de libros, o de música. De lo primero les puedo hablar muy bien de El candor del padre Brown, de mi querido Chesterton, un título ideal para quienes busquen relatos de misterio sumamente singulares y con un toque poco menos que filosófico. A destacar el redimido villano de turno, el grandullón Flambeau. Y como sé que pensarán que soy un anticuado, pondré sobre la mesa algo más moderno... ¡Qué digo! Demasiada basura donde equivocarse, así que no sé, digamos que El pintor de batallas, de Pérez-Reverte, está bastante conseguido. Mejor volvamos a siglos pretéritos. Vivian Grey, de Benjamin Disraeli (importante estadista inglés del siglo XIX, de la talla de Cánovas). Lo difícil es encontrarlo, pero es una joya. De música, los ochenta: Stay Hungry, de Twisted Sister.

En fin, acabando con la temporada, hecha la crítica al Gobierno, hechas las sugerencias culturales, tengo que hacer los agradecimientos. Unos agradecimientos que van por ustedes, queridos lectores, por estar ahí y por leer estos escritos, y por comentarlos, claro está. Mi regreso ha de producirse a principios de septiembre, aunque a mediados de agosto he de recalar uno o dos días en Madrid, por lo que espero actualizar entonces y leer las actualizaciones de mis asociados. Sin más, y sinceramente suyo, hasta la próxima.

miércoles, julio 26, 2006

RETRATO DE ZAPATERO

También en El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, encuentro una de las más acertadas descripciones de Zapatero que han llegado hasta mis ojos. En el libro, esta descripción no es la del inteligente y carismático Kurtz, sino la del mediocre director de la Estación Central. Le sienta como un guante. Véanlo:

"(...) Su aspecto, sus rasgos, sus modales y su voz eran vulgares. Era de mediana estatura y de constitución corriente. Sus ojos, de un azul corriente, eran notablemente fríos, y sin duda podía hacer que su mirada cayera sobre uno tan incisiva y pesadamente como un hacha. Pero incluso en estas ocasiones el resto de su persona parecía desmentir tal intención. Por lo demás, únicamente en sus labios había una expresión relajada, difícil de definir, algo furtivo entre sonrisa y no sonrisa; lo recuerdo, pero no lo puedo explicar. Era inconsciente (me refiero a la sonrisa), aunque se intensificaba momentáneamente cada vez que había dicho algo. Aparecía al final de sus discursos, como un sello estampado sobre las palabras, que convertía el significado de la frase más usual en algo absolutamente inescrutable. Era un vulgar comerciante, empleado en esta región desde su juventud; nada más. Se le obedecía, aunque no inspiraba ni afecto, ni fervor, ni siquiera respeto. Inspiraba malestar. ¡Eso era! Malestar. No una clara desconfianza definida; siempre malestar, nada más. No tenéis idea de que lo eficaz que puede ser semejante... facultad. No tenía talento para organizar, para la iniciativa, ni siquiera para el orden. Eso se evidenciaba en cosas tales como el lamentable estado de la estación. No tenía estudios ni inteligencia. Su puesto había venido a él, ¿por qué? Tal vez porque nunca estaba enfermo... (...) Cuando iba a su casa con permiso cometía todo tipo de excesos de una manera ostentosa. Marinero en tierra, pero con la diferencia de que lo era sólo en lo externo. Esto se podía deducir de su conversación superficial. No creaba nada; podía mantener la rutina, pero nada más. Sin embargo, era extraordinario. Era extraordinario por el pequeño detalle de que era imposible imaginar qué podía controlar a semejante hombre. Nunca reveló ese secreto. Quizá no había nada dentro de él."

domingo, julio 23, 2006

EL CORAZÓN DEL ESTADO DE DERECHO

En la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes encarga a Kurtz- el agente comercial enfermo que ha de ser relevado por Marlow- una suerte de guía sobre cómo civilizar a los habitantes del África central. El brillante y elocuente Kurtz la redacta cumplida y razonadamente, a la manera occidental, o sea, hay que llevarles el progreso, etcétera. Pero cuando le sobreviene la locura de la soledad, de la oscuridad, escribe la funesta posdata al informe, una desesperada solución: "¡Exterminar a todos los salvajes!". Ahora traslademos esto a nuestro panorama actual: los salvajes son indudablemente los etarras, a quienes se intenta civilizar e integrar en la sociedad como inadaptados que son con una bajada de pantalones. ¿Y cuando perdamos la razón?

Lo de volverse loco en este país estaría a la orden del día si sólo hubiese política. Por suerte no es así. Con respecto a la negociación con ETA, todo es demencial: la sumisión de la Justicia, la desunión vergonzosa de los partidos en pro de sus intereses, el "todo vale" con tal de conseguir esa mal denominada paz... En fin, es ésta una negociación con terroristas a la española, torcida desde el principio, con enjuagues hacia la mitad y con un nefasto desenlace para los ciudadanos; o bien nos veremos con una ETA reforzada y dispuesta a poner más bombas, o bien las concesiones a ETA para que se disuelva serán tales que el honor del país no las tolerará. Porque no creo que vayan a dejar las armas a precio de saldo, los muy salvajes, y me niego a pensar que Zapatero, por muy Fu Manchú que sea, nos vaya a vender de esa forma.

Al final, con tanta tensión y con tanta leche, acabaremos como Kurtz, determinados a destruir a todos y cada uno de los salvajes en pago de lo que nos han hecho pasar. Ahí está Txapote, el chulesco sujeto, tras las pantallas de cristal blindado, no porque le teman, no, sino para evitar que las víctimas le linchen allí mismo, en la Audiencia Nacional. Dice Acebes que la dignidad de nuestro Estado de Derecho no se perderá. ¿Acaso la ha tenido alguna vez? Así, ¿cuánto pasará hasta que alguien decida hacer justicia por su cuenta?

martes, julio 18, 2006

EL TÍTERE DE FU MANCHÚ ZAPATERO

Luego se quejarán cuando comento que la izquierda de este país da más risa que otra cosa. Si es así, vean este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=epwdutVf3Ok&search=psoe. Se trata de uno de esos anuncios de campaña electoral. Es del PSOE. Y es un buen ejemplo de sectarismo cómico. Pretende enseñar la diferencia entre izquierda y derecha a un público que da sobradas muestras de idiotez, por lo que no es de extrañar el tono a Barrio Sésamo que destila. No cuesta nada imaginar a Fu Manchú Zapatero manejando los hilos del burlesco títere ante un auditorio entregado de antemano y al que se deja en constante evidencia, pues no son más que palmeros esclavizados que corean: “La derecha es mala”. En cambio, los argumentos que el títere pone en favor de la izquierda son contundentes: los coches adelantan por la izquierda, y también los delanteros en el fútbol. Eso es todo. Ah, sí, y se mofa de las bajadas de impuestos. “Bajar los impuestos es de izquierdas”, creo que afirmó nuestro benemérito presidente. El que se hable mal de la derecha es también una buena razón para votar a la izquierda. Acabado el lavado de cerebro, el títere (que tiene una perilla reivindicativa) se emociona al venir a decir, más o menos, que la derecha es el poder y la izquierda son “todos ellos”. En fin, que para vídeos de absurda bajeza moral, éste.

Además:http://www.youtube.com/watch?v=UVs5Xn4LAsw&search=partido%20popular. Hace una ficción sobre el accidente de helicóptero que tuvieron Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy en Móstoles. Me ha conquistado. Los populares tienen que llevar una importante información al Congreso de los Diputados, una información que el Partido Socialista tiene que interceptar a toda costa. Algún día habré de novelar esa historia, y entonces Fu Manchú Zapatero sí que será malo, malo, malo. Como la derecha.

lunes, julio 17, 2006

MISERICORDIA

Ayer, en una celebración de un amigo en Navalcarnero, vislumbré con estupor las consecuencias del paso del tiempo, y el gran mal que éste hace a las personas. Esta reflexión me viene ahora que he acabado una etapa de mi formación, en un momento en que hago acopio de virtudes y valentía para enfrentarme a la siguiente, la universitaria, que promete lo suyo. Y si digo que fue en Navalcarnero el comienzo de mi toma de conciencia, fue porque hay gente que veo allí que no vuelvo a ver en un año, y eso me condujo hacia algo más: la gente del colegio (adiós, borregos, adiós) con la que difícilmente me volveré a encontrar. A ellos dedico esto, e imploro misericordia por nosotros, por todo el pecado que allí queda y que arrastraremos nos guste o no. Siempre es bueno pedir misericordia al aire.

Dónde están, me pregunto hoy, dónde quedaron, me digo, aquellas gestas gloriosas, aquellos inflados juramentos de lealtad eterna, aquellos ejércitos armados con palos y piedras que acaudillé en aras de la conquista del colegio y el barrio. Desaparecieron, sus miembros se fueron esfumando uno a uno, y de la mayoría no volví a saber. Disueltas estas organizaciones de mi infancia, rotos los sueños de grandeza, me sumí en una amargura que me llevó al cinismo y a un cierto ostracismo. Asentado en mi nuevo colegio, se sucedieron más aventuras y desventuras que ya tendré a bien contar en otra ocasión. Y hasta hoy. A ese sistema también le ha llegado su hora, toca renovarse, adiós muy buenas, sean felices. Es el maldito cambio. Que uno es conservador hasta en eso.

Y ya comprueban con estas palabras lo enternecido que estoy, lo flojo de mi discurso, lo entristecido de mi ser pese a mi supuesta dureza espiritual y mi frialdad. Aquí tienen al crítico de la sociedad apenado porque ve derrumbarse esa misma sociedad que ponía a parir con ahínco. A la postre, llegados a este punto, hasta los enemigos jurados te empiezan a caer bien. Hay optimistas que todavía dicen: "Si ya quedaremos un día, ya nos reuniremos todos". Graciosos hundimiento éste, que todo lo pone del revés. Y yo pidiendo misericordia.

viernes, julio 14, 2006

LA PLAZA DEL CRIMEN

Caminando (bien escoltado) por la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, donde hace poco fue asesinada la dueña de un quiosco, cosida a puñaladas, uno descubre que el lateral de la Gran Vía que da a esta plaza camufla con su brillo una de las zonas más degradadas de Madrid. Y qué degradación. Pintadas, meadas, heces, mendigos, putas, traficantes de droga y maleantes. Un punto de encuentro para la peor calaña madrileña. Una plaza digna de la santa de la que toma su nombre. Y con una iglesia y todo. El párroco ha de estar muy ocupado con tanto pecador que atender. Pero creo que casi nadie se acuerda de la santa, así como casi nadie se acuerda de la heroica Manuela Malasaña, que murió en la lucha contra el francés en un explosivo dos de mayo de 1808. Pasa un coche de policía. Pasa de largo, digo. Supongo que es la masiva presencia policial prometida. En el centro de la horrenda plaza del crimen, un parque infantil, con sus columpios y toboganes de madera y plástico, y con su coqueta valla vivamente coloreada. Es para los niños. Evidentemente está vacío. De niños.

martes, julio 11, 2006

UNA DE CÁNOVAS

La campana de Huesca es una novela histórica que escribió mi excelso maestro e ídolo Cánovas del Castillo en su juventud. Publicada en 1852, se define como una crónica del siglo XII, y narra el desventurado reinado de don Ramiro, controlado y chantajeado por los poderosos nobles de Aragón hasta que decide, tras una serie de notorias afrentas, hacerles frente y poner fin a su influencia y mandato. Es una novela muy lograda y muy bien escrita, que recomiendo a todo el que guste de este género, el histórico.

Y les voy a copiar aquí unos pocos y breves fragmentos transmisores de ideas que, a fuer de su validez actual, me han resultado interesantes que conozcan bajo la pluma del brillante Cánovas.

- "De otra, el pueblo, a quien rápidamente habían llegado, como suele acontecer, las nuevas del suceso, y no poco alteradas como siempre, y más asombrado que resuelto, vagaba por acá y por allá llenando en copiosa muchedumbre calles y plazas; pero sin expresar ningún sentimiento de aprobación ni de cólera."

- "--Maldito arte el de la escritura--dijo Aznar--. Paréceme a mí que más veces ha de venir en apoyo de la mentira, que no en sostenimiento y defensa de lo que pasa de verdad en este mundo."

- "--Por Jesucristo vivo, que mayor desacato no oí en mis días, ni se oyó en los días de mi padre; y que no he de comer pan a manteles, mientras no queden en libertad como yo mismo don Ramiro y su hija."

- "--Nada hallan difícil las armas--respondió con firme voz Maniferro--: es preciso ir a buscar a los ricos-hombres en sus castillos y colgarlos de las almenas; apellidar guerra por Aragón, y alzar pendones por el Rey."

- "Corrían de uno en otro grupo, los más curiosos, sedientos de palabras, de razones; revolvíanse, bullían, no paraban un punto en ninguna parte los noticieros, poco desemejantes, en verdad, a los noticieros de nuestros días; gente de lengua larga y cortísima conciencia, que hace de las sílabas palabras enteras, de las palabras, discursos; de los discursos, sucesos; de los sucesos, más que Dios podría, que es hacer que nazcan antilógicos imposibles."

- "--... Por San Jorge que he de enseñarte cuánto va de un verdadero rey de armas que viene de poder a poder, con el seguro que le dan las leyes de caballería, a un villano que osa insultar en su propio Alcázar al trono y la nación aragonesa, en nosotros representados. Hola, escudero; no hay más que oír; llevaos a este villano, y echadlo al río desde una torre."

- "--Ahora recelo del pueblo, de los ciudadanos, de esos menestrales que vosotros despreciáis mientras yo los vigilo y sé, a precio de oro, sus más íntimas conversaciones..."

Acaso pondré más de estos fragmentos, pues no he acabado todavía el libro, y se presume grande y digno el desenlace de la épica trama. Los ricos-hombres tendrán su merecido.

domingo, julio 09, 2006

DE AZOTACALLES Y GREÑAS

Puede que esta semana haya dado rienda suelta a mi vena investigadora. En todo caso, si anteayer les daba la tabarra con Fu Manchú Zapatero, hoy, revisando viejos capítulos de Dragon Ball Z, hallaba por casualidad el origen de las sucias greñas que hoy pueblan la nunca de todo rústico barriobajero que se precie de serlo. Capítulos 211 y 212; Trunks y Son Goten se enfrentan a unos participantes juveniles en los combates del campeonato en que luchan. Uno de ellos, el primer rival de Goten, es la clave: pelo negro, cuerpo atlético, rostro de babieca y, cómo no, esa ridícula pelambrera destacando sobre su corto corte de pelo, esa coletilla procaz llevada a la exageración. Este joven luchador (por demás insignificante: Goten lo derriba de un puñetazo) es el punto de partida de la mencionada moda. Estamos hablando de 1991 o 1992.

Hay que decir que el tiempo no importa, las modas son imprevisibles. Los bakalas tampoco son nuevos, vienen de muy atrás, pero su resurgir es sorpresivo. Vale, bakalas verdaderos quedan pocos, lo que se lleva en nuestros aciagos días es una mezcolanza de los usos de la tribu urbana de la música de fábrica más repetitiva e infernal con los de otros grupos social amenazador: los gitanos. Una fructífera adaptación. Los jóvenes reseñados son la respuesta al modelo tradicional de gitano (vulgares vestiduras, adornos de oro, pendientes de aro cual piratas, pelo maltratado y representativo), siendo este estúpido mimetismo algo inconcebible hace años. Sin embargo, se han superado tantos prejuicios que los fanáticos de la cultura de barrio adoptan formas antaño denigrantes con tal de hacerse pasar por duros.

Estos desfasados tienen hartas denominaciones, las cuales no voy a reproducir porque suenan mal, a callejero, a banco infestado de catetos con gorra y guarra de turno bien cogida por el trasero. Y conocemos a la perfección su táctica de guerra predilecta: llamar a más golfos. Así es, sentirse uno de ellos agredido y avisar a sus copiosas huestes, formadas por sus amigos, por sus primos o por sus abuelos, es todo uno. Tienen el dominio casi supremo de la calle, pero no tienen individualidad o estilo. Son una peste pasajera.

viernes, julio 07, 2006

FU MANCHÚ ZAPATERO

He de exponerles esta teoría, cuando menos curiosa, que me ha venido a la cabeza, y empezaré desde el origen de la misma. Hace unos días, Z, un individuo que merodea por la polemista bitácora de Alfredo Urdaci, me hizo una revelación de manera indirecta, consistente en crear una relación entre el legendario villano literario Fu Manchú y Zapatero.

En principio no le di importancia, pero más tarde descubrí que el parecido, físico y moral, era digno de consideración. Así, Fu Manchú, pérfido chino, detesta la civilización occidental, y sus planes para subyugarla son maquiavélicos y retorcidos, tanto o más que los que se guarda Zapatero para la negociación con ETA. Físicamente, la siguiente descripción deja en evidencia las similitudes: "Imagínate una figura clásica de mandarín chino; un hombre de alta estatura; delgado, de miembros recios, felino en sus actitudes y movimientos, con un entrecejo como el de Shakespeare y un rostro de expresión verdaderamente satánica. De su cráneo afeitado pende la coleta tradicional de los hijos del ‘Celeste imperio’. Sus ojos tienen el fulgor magnético de los ojos de la pantera". Salvando las obvias distancias, queda demostrado que Zapatero bien puede ser un Fu Manchú cualquiera, con sus manos perennemente cruzadas bajo el pecho, con sus cejas circunflejas, con su tono amarillento de cara, con su sonrisa maliciosa y falsa, con sus líquidos ojos azules... Sí, Zapatero es un émulo actual de Fu Manchú. Es el terrible Fu Manchú Zapatero. Pero me temo que Rajoy está lejos de ser Sir Denis Nayland Smith, aunque Acebes bien puede pasar como alelado doctor Petrie. Y si lo quieren más claro: Rajoy no es Sherlock Holmes, pero Acebes se da un aire al mojigato Watson.

Seguiremos sobre la pista de Fu Manchú Zapatero. No lo duden.

domingo, julio 02, 2006

LAS SERIES DEL MOMENTO

Las series del momento me ponen, lo digo bien claro. Se entiende que las anglosajonas, pues de las españoles ya hablé en su día, y son todas poco menos que bazofia de risa fácil y tosca factura. Estamos en una era dorada de series: frescas, efectistas, con grandes argumentos, pueden competir con el cine, como es el caso de Perdidos, una serie llena de misterios y, especialmente, muy cara. La cosa se pone aún mejor si pienso en Nip/Tuck. Esta exitosa ficción nos ofrece en bandeja de plata el entrar en el mundo depravado y morboso de las operaciones de cirugía plástica, con todo un catálogo de rarezas anatómicas (por no decir de ruinas anatómicas), y con altas dosis de sangre, humor negro y sexo. Hasta tiene su plantel de villanos, destacando sobre todos ellos el temible Cortador.

Aunque la serie que está más en boga desde hace tiempo es House. Me habían cantado sus maravillas sin que yo pudiese catarlas. Ahora he tenido la fortuna de empezar a verla casi desde el principio en Fox, y me he rendido ante ella, a carcajadas y también con emoción, porque, en el fondo, es en ocasiones dramática y enternecedora. Puede que adolezca de tramas un tanto repetitivas (la enfermedad rara, las deducciones de House, las decisiones difíciles, la cura final), pero es magistral en cuanto a desarrollo y originalidad (esas enfermedades tan extrañas, ya olvidadas hoy en día, como la peste o la lepra). Y tiene una estrella: el propio doctor House (un Sherlock Holmes de la medicina), cuya ironía, honestidad y cinismo son la clave del triunfo aplastante de esta extraordinaria propuesta.

Fox me da un nombre para este apogeo de seriales brillantes: "una nueva generación de series". Mientras la mayoría de series españolas dan vueltas sobre lo mismo, abundando la vulgaridad, o abusan del recurso hiperrealista, las series estadounidenses han sabido renovarse a sí mismas y deleitar como nunca antes lo habían hecho a los espectadores; y así lo hacen, además de las citadas, otras tantas (Mujeres desesperadas u Hospital Kingdom son buen ejemplo de ello). No harían mal en engancharse a alguna, caballeros. Nada mal.

domingo, junio 25, 2006

¡VIVA URDACI!

Nunca me han sentado bien las actuaciones de los sindicatos. Sé que algún día tendré que pertenecer a uno, y también sé que han sido y son fundamentales en la regulación de las condiciones laborales de los trabajadores. Pero cuando digo sindicatos estoy refiriéndome exclusivamente a dos: UGT y Comisiones Obreras. Esta politizada y vieja guardia del sindicalismo se caracteriza por su pasividad, su pretensión de ser un grupo de presión más y por la que es más o menos su fiesta anual: una huelga general en mayo. Luego están sus dos entrañables líderes, Cándido Méndez y José María Fidalgo. A este último sí que le dieron un buen mamporro con una bandera, y no a Bono. Eso es lo que pasa por ser tan estirado, sindicalista de medio pelo.

Bien, valga lo dicho de introducción a una experiencia: me encantó cuando Alfredo Urdaci, en el famoso caso de la reducción del impacto de una de esas huelgas generales, leyendo la sentencia en contra de TVE, pronunció "Comisiones Obreras" así: "Ceceoo". Un rabioso acto de rebeldía que le valió mi aplauso, si bien este señor cometió determinados errores (no tantos como se piensa) que supusieron poco menos que su crucifixión y su salida de TVE una vez Zapatero subió al poder, ya que el torticero político hizo campaña del periodista, prometiendo su expulsión mientras era jaleado por sus siervos, quienes amedrentaban a Urdaci con ese "Sé dónde estudian tus hijos" o "Te vamos a rociar con gasolina y tiraremos una cerilla". Mas el desaire a los sindicatos oficiales quedó ahí, atrevido y maravilloso.

Con este artículo quiero, pues, reivindicar la figura de Alfredo Urdaci, que merece mis mayores alabanzas por su importante carrera profesional, por ser meritorio autor de cuatro libros (recomiendo el primero y el último) y por haber sabido resistir la inquina de la izquierda con una sonrisa en la cara. Que en España la izquierda da risa ya lo sabemos, pero la derecha parece que da miedo, y por ello se la quiere combatir con la misma medicina: con amenazas y puños en alto. Todo esto no es sostenible en una democracia.

lunes, junio 19, 2006

EL SÍ DE UNO DE CADA TRES

Según Cánovas del Castillo, una nación es fruto de la Historia, y nunca de un plebiscito, ya que ésta es anterior a la existencia de los actuales ciudadanos porque es algo más profundo. Ayer, Cataluña pasó a ser una nación gracias a un Estatuto que aprobó uno de cada tres catalanes. Uno de cada tres. Os digo que Cánovas se debe estar revolviendo en su tumba.

domingo, junio 18, 2006

VIAJE A LA AUTÓNOMA

Fui a la ida en coche y a la vuelta en tren. Deliciosamente depresivo viaje con deprimente destino: Universidad Autónoma de Madrid. Qué ciudad del saber tan desastrosa y destartalada, que a pedazos parece caerse, y no son mejores los empapelados interiores que los grises exteriores. Ya les podrían dar una subvención o algo. El caso es que hicimos los exámenes de Selectividad en un aula pequeña y discreta, donde sólo estábamos un colegio, vigilados por el gordo y la flaca. El gordo se podía llamar por lo menos Aguado, y no tenía cuello ni ganas de estar allí, así que se iba a tomar café cada cuando. La flaca era sin lugar a dudas una soltera feminista, una antipática señora vestida con chillones trapos más propios de jóvenes sin estilo que de mujeres ya maduras. Luego comenzaron las pruebas.

Dicen que los exámenes de Selectividad son fáciles. Sí. Son fáciles cuando ya los has acabado. Hasta entonces habría que ver si lo son tanto o no, pues muchos han sido los nervios y no menos el pánico escénico de estar en la inhóspita y a todas luces progresista (de ahí su deleznable estado) Universidad Autónoma de Madrid. Ese adjetivo central, autónoma, me es odioso, me sienta mal. Es porque me recuerda al Estado de las Autonomías, que es el español, y no me gusta nada. Encima, uno de los custodios (no sé si el profesor Aguado o la agria solterona) cometió una falta imperdonable: escribir en la pizarra "Los que tengan un sólo (sic) examen acabarán a las 11:30". ¿Los que tengan un "solamente examen" nos querían indicar con ese acento mal puesto? Ni de un centro del saber te puedes fiar.

Acabados los exámenes el jueves, salieron los jóvenes bárbaros a las verdes praderas que circundan el recinto universitario, donde doy fe de que bebieron de cubos de basura y se fumaron los libros de texto. Entre tanta muestra de escasa clase en el disfrute de los ocios de la juventud, apareció un grupo no menos depravado: tres chicas enfundadas en impermeables que repartían bolsas de basura para reciclar, usando pitos para llamar la atención. Y entonces marché con los fieles y lo celebramos con una botella de tequila.

viernes, junio 16, 2006

HA ESTALLADO LA PAZ

El último examen de Selectividad cae fulminado bajo mi furia escritora. Tras ciertos formalismos y cortesías, acudo a unos servicios de la destartalada e infestada de anarquistas de salón (otra de mis peores carroñas posibles) Universidad Autónoma de Madrid (donde no pienso cursar estudios de ningún tipo) para descargar mi vejiga. Ya en el retrete, por si no fueran bastantes los papeles, pintadas y carteles que forran todas y cada una las paredes de la universidad proclamando consignas anarquistas, encuentro en la puerta curiosos dibujos y frases. Aparte de las consabidas y progresistas "Fin de la represión y de las torturas a ETA" y "No al Estado policial", típicos exabruptos de la delirante retórica etarra (ojalá fuesen así las cosas), hay algo nuevo. Un teleobjetivo que enmarca un nombre, Marlaska, al que parece disparar un terrorista idealizado. Ciertamente ese juez es un obstáculo para la paz, como muchos aprecian, y aquí se ve reflejado que unos y otros comparten la misma opinión: o paz o nada.

¿Habrá sido un estudiante quien haya realizado estos reveladores grabados o habrá sido el mismísimo rector de la universidad? Que paren el tren de la paz, que yo me apeo.

domingo, junio 11, 2006

LOS MAYORES

En el pasado reciente, en el colegio, los mayores eran temidos. Y tan temidos. En una sociedad autoritaria y jerarquizada, eran pocos los que reunían el valor suficiente para recorrer sus pasillos o siquiera acercarse a sus clases, tenidas por lugares prohibidos; y se podían contar con los dedos de la mano los que se enfrentaban a ellos o les respondían y llevaban la contraria. Tener aliados o hermanos mayores implicaba poco menos que una total impunidad y manga ancha para cometer todo tipo de tropelías y desmanes contra el prójimo. Por otro lado, la intervención de un mayor en conflictos de los cursos inmediatamente inferiores al suyo significaba la llegada de la paz, o que un bando, el apoyado por el mayor, se podía ir proclamando vencedor de la contienda.

Hoy ya no. El proceso de globalización ha afectado también a los centros de enseñanza, y se ha impuesto lo que se podría llamar una comunicación fluida y sin complejos entre cursos. Vamos, que los que tienen trece años se pueden llevar perfectamente bien con los que tienen quince, lo cual no se daba de ninguna de las maneras, porque no era normal y porque eran estratos sociales diferenciados, cada uno tenía el suyo y todos contentos. Con eso perdido, se acabó el poder de los mayores y el temor y respeto que inspiraban. Resulta que al estar todos el mundo unido mediante nexos de amistad, comunicaciones constantes (el teléfono móvil, el ordenador), etcétera, ¿qué autoridad van a tener sobre nosotros los mayores, si yo tengo cuarenta amigos con los que hacerles frente?

Es decir, llega a uno a lo más alto y se encuentra con que las reglas del juego han cambiado a peor. Que dirigirse con desprecio o descaro a los mayores no suele conllevar una contundente represión. Que ya no puedes sacudir a un crío insolente sin que se te eche encima medio colegio. Que pasear por los pasillos de los mayores o hasta tratarles con cercanía, de forma campechana, es práctica habitual. Es de risa. Con la de imbéciles que merecen un escarmiento, nosotros, los mayores, ni somos juez, ni jurado, ni verdugo.