Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 25, 2016

COMENTARIO SOBRE EL GOBIERNO EN FUNCIONES



Pase lo que pase en las elecciones autonómicas que se celebran hoy, es muy probable que España siga sin Gobierno y encaminada a unas terceras elecciones generales. Esta situación, ciertamente insólita, plantea no pocos problemas e interrogantes en cuanto a las funciones de los poderes públicos y su impacto en la sociedad, y sobre hasta qué punto sería saludable que se alargara la interinidad del Gobierno. 
 
De entrada, conviene señalar que el Gobierno en funciones, de acuerdo con el art. 21 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, carece de iniciativa legislativa y no puede aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado. Ahora bien, sí puede actuar “en casos de urgencia debidamente acreditados o por razones de interés general cuya acreditación expresa así lo justifique”, aprobando un Decreto-ley, por ejemplo. 
 
No obstante esta regulación, existen muchas dudas sobre qué puede hacer el Gobierno en funciones. ¿Puede realizar nombramientos de altos cargos? ¿Puede dictar reglamentos? ¿Ha de someterse al control del Parlamento? Según la doctrina, tiene vedada cualquier decisión que suponga la implementación de un programa político, debiendo limitarse a la administración ordinaria de los asuntos públicos. Pero éste es un concepto jurídico indeterminado que ha de ser interpretado a la luz de la práctica constitucional y de los límites inherentes a un Gobierno con facultades restringidas por mor de la pérdida del nexo fiduciario con el Parlamento.
 
Se ha discutido mucho, también, acerca de los efectos que esta situación tiene en la economía española, que sigue creciendo en la actualidad. Es verdad que, por un lado, la ausencia de producción legislativa es más un alivio que otra cosa para muchas empresas y ciudadanos, y la menor capacidad de intervención del Gobierno deja las manos más libres a los operadores económicos. Pero, por otro, no se puede ignorar que, habida cuenta del volumen del sector público en España, un buen número de negocios depende de decisiones gubernamentales y que hay partidas de los Presupuestos Generales del Estado que no pueden prorrogarse.
 
En todo caso, el Gobierno central no es la única instancia de poder en España. Ayuntamientos y Comunidades Autónomas siguen funcionando, así como la Administración de Justicia, lo que contribuye a rebajar el impacto de un ya largo período de Gobierno en funciones.
Pero la incertidumbre no es un factor apreciado por los mercados, menos aún cuando España afronta desafíos de primer orden, como el separatismo en Cataluña, la amenaza del terrorismo musulmán o la crisis interna de la Unión Europea. 
 
El bloqueo político en España es malo por las causas que lo explican, es decir, la intransigencia del principal partido de la oposición y la atomización del Parlamento. A mi juicio, las repercusiones de este bloqueo pueden ser muy negativas si después de diciembre sigue sin aclararse el panorama. Con todo, es una experiencia interesante y de la que se puede aprender.

domingo, agosto 21, 2016

UNA GENERACIÓN DE NENAZAS



En España se ha hablado mucho de la generación más preparada de todos los tiempos. Más acertado resulta referirse, sin embargo, a la pussy generation o generación de nenazas, feliz concepto acuñado por Clint Eastwood. Se trata de una generación con mucha sensibilidad, que se ofende constantemente y vive con placidez en la dictadura de lo políticamente correcto.
 
Sus manifestaciones están por todas partes, ya que la actualidad proporciona continuas ocasiones para rasgarse las vestiduras y hacer profesión pública de buenos sentimientos. Así, se ha comprobado que es inadmisible una lista de deportistas guapas publicada por 20 Minutos o una felicitación a Rafa Nadal por parte del Ejército de Tierra en que la mención a la guerra no aparecía revestida de tragedia o rechazo. En ambos casos, hubo petición de disculpas y retirada de semejantes atentados al pensamiento único. Otros notables episodios fueron la ejecución de Excalibur o el recibimiento tributado a los refugiados en distintas estaciones de tren de Alemania, donde las alemanas echaban confeti sobre los hombres que después las agredirían sexualmente. 
 
Con diferencias entre países, pienso que ha germinado en Europa una sociedad débil, acomodada y poco dispuesta al sacrificio. Los jóvenes, particularmente, ya no hacen el servicio militar en casi ningún país y consideran que por el mero hecho existir o de obtener un título universitario el Estado les debe toda clase de derechos, servicios y prestaciones. 
 
Hay en marcha un proceso de castración del hombre occidental, un paso fundamental para abrir paso a la invasión musulmana que sufre Europa. Formando una extraña aunque comprensible alianza con el Islam, la izquierda está encantada con la paulatina penetración mahometana. Todo en nombre de un multiculturalismo en el que ya pocos creen, lo que importa poco, ya que las razones de fondo de este proceso hay que buscarlas en el odio a Occidente que anida en buena parte de la izquierda, en complejos históricos y en cierta inclinación tercermundista como último recurso frente a la sociedad abierta, capitalista y consumista que no pueden soportar los iluminados de turno. 
 
La pussy generation es la víctima ideal. Es probable, incluso, que hasta reciba con alegría el hacha de su verdugo. No en vano las feministas ya están defendiendo el espantoso burkini, y tengo para mí que muchos izquierdistas, hoy orgullosos ateos y laicos, serían los primeros en ponerse a rezar con el culo en pompa en dirección a La Meca. 
 
Por ello, saludo esperanzado la irrupción de Donald Trump, quien está sacudiendo por las solapas a muchos papanatas que no comprenden que la libertad tiene un precio y que la seguridad no está garantizada. El problema de tantos progresistas con Trump, y que explica la brutal campaña en su contra, reside en que personifica todo lo que ellos odian. Es un hombre blanco, rico, con una mujer guapa a su lado y que se resiste a entrar en los moldes que aprisionan a tantos políticos americanos y europeos. Y lo más grave, desde su punto de vista, es que tiene éxito, levanta pasiones. 
 
Entre las puertas abiertas de Merkel y el muro de Trump, me quedo con el muro. Y que los lloricas sigan llorando, rabiando y pataleando. No sé si se cansarán algún día, pero no hay que ceder ante ellos.

domingo, julio 24, 2016

HAY QUE LEVANTAR UN MURO



Durante demasiado tiempo, Europa ha dejado entrar a millones de inmigrantes tercermundistas, ya sea por incapacidad de proteger las fronteras (Italia) o por voluntad expresa (Suecia). Parece evidente que buena parte de esta población está interesada en nuestro bienestar material, no así en nuestra tolerancia, (ausencia de) valores, respeto por la libertad ajena e instituciones. Tienen una cultura diametralmente opuesta a la occidental. Y aunque la primera generación no dé problemas, es probable que la siguiente sí, porque vuelve a sus raíces o porque debido a su juventud es más susceptible de radicalizarse. 
 
La entrada masiva de refugiados viene a agravar este problema. No se ha tenido en cuenta el impacto sobre la seguridad y los recursos. Y no es fácil atender a tanta gente a la vez que se procura su integración. Menos aún cuando ellos llegan con la impresión de que Europa les debe algo. Si se les deja, se van a comportar como conquistadores. 
 
Hoy son atentados, ataques aislados como el del refugiado afgano del hacha, agresiones sexuales y barrios fuera de control (por ejemplo, en Bruselas, Estocolmo y ciudades dormitorio francesas). Mañana será peor. Por alguna razón, los países musulmanes no funcionan bien, anida en ellos una violencia terrible. Lo más llamativo es que muchos de los que escapan de allí quieren reproducir aquí esa misma situación. 
 
Con ocasión del salvaje atentado de Niza, mucho se ha especulado con la vinculación del terrorista al Estado Islámico. Sea ésta mayor o menor, no hay que perder de vista lo esencial, que no es otra cosa que se ha producido un aumento de los ataques protagonizados por musulmanes, con una motivación religiosa o ideológica y buscando sembrar el terror en suelo europeo. 
 
Obviamente, el Estado Islámico tratará de atribuirse todos y cada uno de estos atentados o asesinatos. No termino de comprender las bromas sobre este asunto. Como ya dije en su día, el peligro que encierra esa organización terrorista no es su capacidad operativa real, cada vez más mermada, sino el hecho de que se convierta en un referente para muchos jóvenes musulmanes que viven en Europa cargando con diversas frustraciones y que pueden llegar a albergar la idea de imponer su religión. 
 
En lugar de dedicar tantos discursos vanos a presentar al Islam como una religión de paz o a alabar las bondades de la inmigración, los dirigentes europeos deberían poner todos sus esfuerzos al servicio de la seguridad y libertad de sus ciudadanos. Ello exige control de las fronteras y una mayor y mejor vigilancia doméstica. No se puede mirar a otro lado si hay mezquitas adoctrinando, o simplemente si hay lugares donde una mujer no puede pasear con falda corta.
 
La lista de cadáveres va creciendo y nada indica que las cosas vayan a mejorar gracias a las lágrimas, rezos o apelaciones vacuas al Estado de Derecho de tantos y tantos perdedores. Donald Trump fue claro: When will we get tough, smart and vigilant?”. Esto no puede continuar así. 
 
No seamos ingenuos o víctimas del discurso políticamente correcto. Si seguimos inermes, quizá pasemos nuestra jubilación rezando cinco veces al día en dirección a La Meca.
 
Hay que levantar un muro, real o metafórico, o ambas cosas a la vez, y defender la única civilización, que es la occidental.

domingo, junio 19, 2016

EL PROGRAMA DE PODEMOS (Y II): INMIGRANTES Y REFUGIADOS Y DERECHO A DECIDIR



El tercer punto que suscita mi interés en el programa de Podemos es la parte dedicada a inmigración y refugiados. No decepciona. A los inmigrantes irregulares, por descontado, se les devolverá la tarjeta sanitaria (el programa habla de “inmigrantes”, sin distinguir, incurriendo así en una tosca manipulación). También pretenden elevar el rango de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, que pasaría a ser la Secretaría de Estado de Políticas Migratorias. Les encanta la palabra “política”, porque la política es buena y nos va a traer la felicidad.

El programa afirma sin pudor que crearán “vías legales y seguras de entrada a España”. Supongo que a los acólitos de Podemos no les consta la existencia de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, su reglamento de desarrollo, ni siquiera los puestos fronterizos de entrada… En verdad, quieren abrir las fronteras a todos, descontrol absoluto, y seguro que eso funcionaría a la perfección en todos los niveles, desde la integración a los servicios sociales, pasando por el empleo. Brillante.

En coherencia con lo anterior, en la “frontera sur” (Ceuta y Melilla) eliminarán “elementos lesivos” de las vallas y ordenarán que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sean sustituidas por azafatas dispuestas a dar la bienvenida a todo el que desee entrar. Esto no lo dicen así, pero se infiere sin dificultad del tenor literal del texto.

Otra de sus intenciones es acortar los plazos para obtener la nacionalidad por residencia y suprimir el “test de nacionalidad española”. Cómo no: los naturalizados no tienen por qué conocer el español o la cultura española; basta con que sepan meter en la urna la papeleta con la cara de Pablo Iglesias. Y entre ellos habrá muchos de esos latinoamericanos que reclaman en los países receptores las mismas políticas que arruinaron sus países de origen.

Ninguna sorpresa respecto a los refugiados. Garantizarían el derecho al asilo por diversos medios, organizarían canales de entrada seguros… La cantinela habitual en este asunto.

Me sorprende, en suma, que un partido que sostiene que España sufre una emergencia social de incalculables proporciones conciba la inmigración y el asilo como derechos irrestrictos, sin control y sin medición de las consecuencias económicas o sociales. Deberían aclararse. O España es un país pobre por culpa de los recortes del PP o uno con suficientes recursos como para poder permitirse el lujo de una política de inmigración tan generosa.

Esta política (que vengan todos) habría que conjugarla con la nula preocupación del programa por temas de seguridad o terrorismo. He aquí el mejunje que Podemos ha guisado a fin de arrasar España y condenar a sus ciudadanos a la inseguridad y la falta de oportunidades.

Por último, no podía faltar el llamado derecho a decidir, que realmente es el derecho de una parte a decidir sobre el todo. El referéndum en Cataluña está expresamente contemplado y se convocará, según el programa, con arreglo al artículo 92 de la Constitución. Ese precepto establece que las decisiones políticas de especial trascendencia “podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Todos los ciudadanos. Por tanto, no sólo los de Cataluña. Esta propuesta es completamente inconstitucional. Las urgencias y compromisos de Podemos con el separatismo son evidentes; ni siquiera en el PSC se ha dado un caso tan flagrante de genuflexión.

Pero la fragmentación de España no debe detenerse ahí, pues plantean que, previa reforma constitucional (o algo así), los gobiernos autonómicos puedan “celebrar consultas a la ciudadanía [sic] sobre el encaje territorial de país [sic] cuando una mayoría lo pida con intensidad”. ¿Qué será pedirlo con intensidad? ¿Poner bombas, como aquella ETA a la que Iglesias reconocía sus méritos en el marco incomparable de una herriko taberna, o basta con hacer una cadena humana de vez en cuando?  Quién sabe.

No hace falta seguir. La muestra, como ven, es expresiva de las intenciones y delirios de Podemos. Con todo, sé que el programa importa poco a sus líderes y adeptos. Si mañana lo cambian, la secta seguirá dando palmas y sonriendo. Si en caso de llegar al poder no lo cumplen, dará igual. Esto se basa en la sonrisa de un país, la sumisión al caudillo y vengarse del vecino. No hay que buscar más racionalidad.

Ahora bien, ya que Podemos se atreve a presentar un bodrio tan abyecto no podía por menos que desgranarlo en cierta medida y advertir del nauseabundo contenido de ese catálogo tan bien editado (en propaganda sí son maestros).

Esto es lo que hay, lo que no temen airear. Lo oculto podría ser, como es obvio, mucho peor. Ahí están Agarzón manifestando sin reparos su simpatía por el régimen bolivariano e Iglesias defendiendo a criminales como Alfon, Bódalo y Otegui.

Seis millones de votos, si se cumplen los pronósticos. Para echarse a temblar. Ya lo ha dicho Santiago González: “Los españoles son un pueblo que se desprecia a sí mismo. Si eligió para representante en Eurovisión a Chikiliquatre, no hay razón para que no acepte como presidente del Gobierno a Pablo”.