Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, agosto 21, 2016

UNA GENERACIÓN DE NENAZAS



En España se ha hablado mucho de la generación más preparada de todos los tiempos. Más acertado resulta referirse, sin embargo, a la pussy generation o generación de nenazas, feliz concepto acuñado por Clint Eastwood. Se trata de una generación con mucha sensibilidad, que se ofende constantemente y vive con placidez en la dictadura de lo políticamente correcto.
 
Sus manifestaciones están por todas partes, ya que la actualidad proporciona continuas ocasiones para rasgarse las vestiduras y hacer profesión pública de buenos sentimientos. Así, se ha comprobado que es inadmisible una lista de deportistas guapas publicada por 20 Minutos o una felicitación a Rafa Nadal por parte del Ejército de Tierra en que la mención a la guerra no aparecía revestida de tragedia o rechazo. En ambos casos, hubo petición de disculpas y retirada de semejantes atentados al pensamiento único. Otros notables episodios fueron la ejecución de Excalibur o el recibimiento tributado a los refugiados en distintas estaciones de tren de Alemania, donde las alemanas echaban confeti sobre los hombres que después las agredirían sexualmente. 
 
Con diferencias entre países, pienso que ha germinado en Europa una sociedad débil, acomodada y poco dispuesta al sacrificio. Los jóvenes, particularmente, ya no hacen el servicio militar en casi ningún país y consideran que por el mero hecho existir o de obtener un título universitario el Estado les debe toda clase de derechos, servicios y prestaciones. 
 
Hay en marcha un proceso de castración del hombre occidental, un paso fundamental para abrir paso a la invasión musulmana que sufre Europa. Formando una extraña aunque comprensible alianza con el Islam, la izquierda está encantada con la paulatina penetración mahometana. Todo en nombre de un multiculturalismo en el que ya pocos creen, lo que importa poco, ya que las razones de fondo de este proceso hay que buscarlas en el odio a Occidente que anida en buena parte de la izquierda, en complejos históricos y en cierta inclinación tercermundista como último recurso frente a la sociedad abierta, capitalista y consumista que no pueden soportar los iluminados de turno. 
 
La pussy generation es la víctima ideal. Es probable, incluso, que hasta reciba con alegría el hacha de su verdugo. No en vano las feministas ya están defendiendo el espantoso burkini, y tengo para mí que muchos izquierdistas, hoy orgullosos ateos y laicos, serían los primeros en ponerse a rezar con el culo en pompa en dirección a La Meca. 
 
Por ello, saludo esperanzado la irrupción de Donald Trump, quien está sacudiendo por las solapas a muchos papanatas que no comprenden que la libertad tiene un precio y que la seguridad no está garantizada. El problema de tantos progresistas con Trump, y que explica la brutal campaña en su contra, reside en que personifica todo lo que ellos odian. Es un hombre blanco, rico, con una mujer guapa a su lado y que se resiste a entrar en los moldes que aprisionan a tantos políticos americanos y europeos. Y lo más grave, desde su punto de vista, es que tiene éxito, levanta pasiones. 
 
Entre las puertas abiertas de Merkel y el muro de Trump, me quedo con el muro. Y que los lloricas sigan llorando, rabiando y pataleando. No sé si se cansarán algún día, pero no hay que ceder ante ellos.

domingo, julio 24, 2016

HAY QUE LEVANTAR UN MURO



Durante demasiado tiempo, Europa ha dejado entrar a millones de inmigrantes tercermundistas, ya sea por incapacidad de proteger las fronteras (Italia) o por voluntad expresa (Suecia). Parece evidente que buena parte de esta población está interesada en nuestro bienestar material, no así en nuestra tolerancia, (ausencia de) valores, respeto por la libertad ajena e instituciones. Tienen una cultura diametralmente opuesta a la occidental. Y aunque la primera generación no dé problemas, es probable que la siguiente sí, porque vuelve a sus raíces o porque debido a su juventud es más susceptible de radicalizarse. 
 
La entrada masiva de refugiados viene a agravar este problema. No se ha tenido en cuenta el impacto sobre la seguridad y los recursos. Y no es fácil atender a tanta gente a la vez que se procura su integración. Menos aún cuando ellos llegan con la impresión de que Europa les debe algo. Si se les deja, se van a comportar como conquistadores. 
 
Hoy son atentados, ataques aislados como el del refugiado afgano del hacha, agresiones sexuales y barrios fuera de control (por ejemplo, en Bruselas, Estocolmo y ciudades dormitorio francesas). Mañana será peor. Por alguna razón, los países musulmanes no funcionan bien, anida en ellos una violencia terrible. Lo más llamativo es que muchos de los que escapan de allí quieren reproducir aquí esa misma situación. 
 
Con ocasión del salvaje atentado de Niza, mucho se ha especulado con la vinculación del terrorista al Estado Islámico. Sea ésta mayor o menor, no hay que perder de vista lo esencial, que no es otra cosa que se ha producido un aumento de los ataques protagonizados por musulmanes, con una motivación religiosa o ideológica y buscando sembrar el terror en suelo europeo. 
 
Obviamente, el Estado Islámico tratará de atribuirse todos y cada uno de estos atentados o asesinatos. No termino de comprender las bromas sobre este asunto. Como ya dije en su día, el peligro que encierra esa organización terrorista no es su capacidad operativa real, cada vez más mermada, sino el hecho de que se convierta en un referente para muchos jóvenes musulmanes que viven en Europa cargando con diversas frustraciones y que pueden llegar a albergar la idea de imponer su religión. 
 
En lugar de dedicar tantos discursos vanos a presentar al Islam como una religión de paz o a alabar las bondades de la inmigración, los dirigentes europeos deberían poner todos sus esfuerzos al servicio de la seguridad y libertad de sus ciudadanos. Ello exige control de las fronteras y una mayor y mejor vigilancia doméstica. No se puede mirar a otro lado si hay mezquitas adoctrinando, o simplemente si hay lugares donde una mujer no puede pasear con falda corta.
 
La lista de cadáveres va creciendo y nada indica que las cosas vayan a mejorar gracias a las lágrimas, rezos o apelaciones vacuas al Estado de Derecho de tantos y tantos perdedores. Donald Trump fue claro: When will we get tough, smart and vigilant?”. Esto no puede continuar así. 
 
No seamos ingenuos o víctimas del discurso políticamente correcto. Si seguimos inermes, quizá pasemos nuestra jubilación rezando cinco veces al día en dirección a La Meca.
 
Hay que levantar un muro, real o metafórico, o ambas cosas a la vez, y defender la única civilización, que es la occidental.

domingo, junio 19, 2016

EL PROGRAMA DE PODEMOS (Y II): INMIGRANTES Y REFUGIADOS Y DERECHO A DECIDIR



El tercer punto que suscita mi interés en el programa de Podemos es la parte dedicada a inmigración y refugiados. No decepciona. A los inmigrantes irregulares, por descontado, se les devolverá la tarjeta sanitaria (el programa habla de “inmigrantes”, sin distinguir, incurriendo así en una tosca manipulación). También pretenden elevar el rango de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, que pasaría a ser la Secretaría de Estado de Políticas Migratorias. Les encanta la palabra “política”, porque la política es buena y nos va a traer la felicidad.

El programa afirma sin pudor que crearán “vías legales y seguras de entrada a España”. Supongo que a los acólitos de Podemos no les consta la existencia de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, su reglamento de desarrollo, ni siquiera los puestos fronterizos de entrada… En verdad, quieren abrir las fronteras a todos, descontrol absoluto, y seguro que eso funcionaría a la perfección en todos los niveles, desde la integración a los servicios sociales, pasando por el empleo. Brillante.

En coherencia con lo anterior, en la “frontera sur” (Ceuta y Melilla) eliminarán “elementos lesivos” de las vallas y ordenarán que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sean sustituidas por azafatas dispuestas a dar la bienvenida a todo el que desee entrar. Esto no lo dicen así, pero se infiere sin dificultad del tenor literal del texto.

Otra de sus intenciones es acortar los plazos para obtener la nacionalidad por residencia y suprimir el “test de nacionalidad española”. Cómo no: los naturalizados no tienen por qué conocer el español o la cultura española; basta con que sepan meter en la urna la papeleta con la cara de Pablo Iglesias. Y entre ellos habrá muchos de esos latinoamericanos que reclaman en los países receptores las mismas políticas que arruinaron sus países de origen.

Ninguna sorpresa respecto a los refugiados. Garantizarían el derecho al asilo por diversos medios, organizarían canales de entrada seguros… La cantinela habitual en este asunto.

Me sorprende, en suma, que un partido que sostiene que España sufre una emergencia social de incalculables proporciones conciba la inmigración y el asilo como derechos irrestrictos, sin control y sin medición de las consecuencias económicas o sociales. Deberían aclararse. O España es un país pobre por culpa de los recortes del PP o uno con suficientes recursos como para poder permitirse el lujo de una política de inmigración tan generosa.

Esta política (que vengan todos) habría que conjugarla con la nula preocupación del programa por temas de seguridad o terrorismo. He aquí el mejunje que Podemos ha guisado a fin de arrasar España y condenar a sus ciudadanos a la inseguridad y la falta de oportunidades.

Por último, no podía faltar el llamado derecho a decidir, que realmente es el derecho de una parte a decidir sobre el todo. El referéndum en Cataluña está expresamente contemplado y se convocará, según el programa, con arreglo al artículo 92 de la Constitución. Ese precepto establece que las decisiones políticas de especial trascendencia “podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Todos los ciudadanos. Por tanto, no sólo los de Cataluña. Esta propuesta es completamente inconstitucional. Las urgencias y compromisos de Podemos con el separatismo son evidentes; ni siquiera en el PSC se ha dado un caso tan flagrante de genuflexión.

Pero la fragmentación de España no debe detenerse ahí, pues plantean que, previa reforma constitucional (o algo así), los gobiernos autonómicos puedan “celebrar consultas a la ciudadanía [sic] sobre el encaje territorial de país [sic] cuando una mayoría lo pida con intensidad”. ¿Qué será pedirlo con intensidad? ¿Poner bombas, como aquella ETA a la que Iglesias reconocía sus méritos en el marco incomparable de una herriko taberna, o basta con hacer una cadena humana de vez en cuando?  Quién sabe.

No hace falta seguir. La muestra, como ven, es expresiva de las intenciones y delirios de Podemos. Con todo, sé que el programa importa poco a sus líderes y adeptos. Si mañana lo cambian, la secta seguirá dando palmas y sonriendo. Si en caso de llegar al poder no lo cumplen, dará igual. Esto se basa en la sonrisa de un país, la sumisión al caudillo y vengarse del vecino. No hay que buscar más racionalidad.

Ahora bien, ya que Podemos se atreve a presentar un bodrio tan abyecto no podía por menos que desgranarlo en cierta medida y advertir del nauseabundo contenido de ese catálogo tan bien editado (en propaganda sí son maestros).

Esto es lo que hay, lo que no temen airear. Lo oculto podría ser, como es obvio, mucho peor. Ahí están Agarzón manifestando sin reparos su simpatía por el régimen bolivariano e Iglesias defendiendo a criminales como Alfon, Bódalo y Otegui.

Seis millones de votos, si se cumplen los pronósticos. Para echarse a temblar. Ya lo ha dicho Santiago González: “Los españoles son un pueblo que se desprecia a sí mismo. Si eligió para representante en Eurovisión a Chikiliquatre, no hay razón para que no acepte como presidente del Gobierno a Pablo”.

domingo, junio 12, 2016

EL PROGRAMA DE PODEMOS (I): FRAUDE FISCAL Y SEGURIDAD


Unidos Podemos es la suma de Podemos, el chiringuito del pijo Agarzón y una amalgama de partidos de pacotilla que mezclan en sus programas colectivismo ramplón, fanatismo ecológico y feminista, odio a España y adhesión a las tesis separatistas. Me remito para su mejor conocimiento al artículo escrito por Juanma del Álamo en Libertad Digital
 
Pues bien, Unidos Podemos ha presentado su programa bajo la forma de catálogo para gente con limitaciones intelectuales, habida cuenta de la proliferación de fotos y lo simple de sus textos. Este atractivo envoltorio (suponiendo que posea algún atractivo ver a un contrahecho Iglesias regando plantas o a Bescansa en cualquier pose; falta Monedero zurciendo calcetines) esconde una obscena orgía de gasto público (60.000 millones) cuya financiación correría a cargo de subidas de impuestos y de un plan contra el fraude fiscal. También mencionan la necesidad de negociar con Bruselas el calendario de reducción del déficit, imagino que basándose en la experiencia acumulada por el antaño reverenciado Chiripas (perdón, de Venezuela no se puede hablar y de Grecia tampoco). 
 
Destacaré sólo cuatro puntos del programa especialmente significativos. En primer lugar, la consabida referencia a la “lucha decidida” contra el fraude fiscal a través de medidas que, en esencia, vendrían a agravar el actual Guantánamo tributario tan denostado por profesores como Falcón y Tella. Los resultados de esas medidas proporcionarían buena parte del aumento de la recaudación (“al menos entre 30.000 y 40.000 millones”, dice tranquilamente el programa) con que se pretende costear la alegría presupuestaria de esta gente.
 
Es muy difícil —y mentiroso casi siempre— cuantificar el impacto recaudatorio de la lucha contra el fraude fiscal. Normalmente los partidos exageran las cifras porque es un campo abonado para la demagogia y es fácil prometer mano dura en esta materia. A la postre, los resultados no son tan buenos debido a múltiples razones (las medidas no surten efectos de inmediato, los contribuyentes acuden a los tribunales o ponen a salvo su dinero…). Ciudadanos y PSOE se valen igualmente de este embuste en sus programas, si bien las medidas propuestas por Podemos son con diferencia las más descabelladas. 
 
En segundo término, interesa la postura de Podemos en materia de seguridad.  Por lo pronto, con respecto a su programa de 2015 hay una reducción de unos 25.000 millones en el gasto, pues afirman haber revisado a la baja las previsiones económicas. Pero no hay de qué preocuparse: esta reducción no afectaría a partidas destinadas al Estado de Bienestar, sino a conceptos que, según Podemos, tienen una importancia menor, como seguridad, defensa y orden público.
 
Es sabido que Europa es un lugar totalmente seguro y que no existe en la actualidad ninguna organización terrorista con capacidad para atentar en suelo europeo. Asimismo, las potencias emergentes no gastan nada en sus ejércitos y la OTAN, el principal garante de nuestra defensa, va a seguir funcionando eternamente con los medios y capacidades de Estados Unidos, que está encantado con esta situación.
 
Lo antedicho, naturalmente, no es cierto, pero parece serlo para Podemos. O quizá ni siquiera eso. Son temas a los que, en realidad, el líder de la coleta y sus adláteres no conceden apenas importancia. Si hay un atentado, expresarán su preocupación y su solidaridad con las víctimas y no harán nada más. Seguirán felicitando el Ramadán y abogando por una entrada masiva de desplazados musulmanes. 
 
El programa, en lo tocante a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Fuerzas Armadas, tan sólo contiene medidas de mejora o ampliación de los derechos del personal respectivo. Además, hay dos ideas notables. Primero, la constitución de un grupo de expertos (no necesariamente militares, así que ahí cabrían el hermano de Agarzón, el hermano de Couso, algún titiritero y otros iluminados) “con el fin de presentar propuestas para estudiar un diseño de las Fuerzas Armadas más acorde a las necesidades de España”. Lo cual me suena a una supresión progresiva de las Fuerzas Armadas o, alternativamente, su conversión en un ejército testimonial o al servicio de la causa del partido.

La segunda es la introducción de una consulta ciudadana sobre la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones internacionales. El propio programa apunta como límite la conformidad con el Derecho internacional, por lo que es dudoso que tales consultas pudieran vincular al Gobierno. Si ello es así, ¿por qué promoverlas? Evidentemente, tales consultas serían un buen instrumento para deslegitimar, entorpecer o retrasar cualquier posible misión internacional, haciendo imposible la solidaridad de España con sus aliados.

Mi conclusión es que Podemos no se toma en serio la seguridad de los ciudadanos y quiere una España indefensa e irrelevante en el plano internacional (donde, a pesar de sus fantasías, la fuerza armada sigue jugando un papel crucial). La palabra “terrorismo” ni siquiera aparece en el programa. La omisión se comenta sola.