El tonel del cínico

domingo, julio 05, 2009

BREVE APUNTE SOBRE SUECIA

Hace casi cuatro décadas se publicó un libro, titulado Suecia, infierno y paraíso, ensayo de Enrico Altavilla en el cual la cuestión central estribaba en que si bien Suecia era un país avanzado, una de las sociedades más prósperas en su momento gracias al Estado de Bienestar, quizá todo eso desembocaba en una cierta tristeza, en un vacío espiritual e, inevitablemente, en la degradación moral (que el autor viene a identificar con la libertad sexual). De ahí lo de infierno y paraíso. Al margen de que el libro es el típico producto grotesco de su época, creo que Suecia ha sabido enterrar su infierno pero también cuestionar lo que de paraíso tiene la asistencia pública de la cuna a la tumba.

Suecia es una monarquía parlamentaria, un país estable y tranquilo. Paraíso de los socialdemócratas, de la intervención en la economía y de los impuestos elevados y omnipresentes, gobierna desde 2006 el centro liberal encabezado por Fredrik Reinfeldt. Allí se exige un alto grado de honestidad y capacidad a los políticos, y algunos ministros de este Primer Ministro han tenido que dimitir por escándalos que en España se considerarían menores o pasajeros. En cualquier caso, el modelo sueco de Estado de Bienestar no parece que vaya a desaparecer próximamente, pues la crisis puede tener el efecto de sacrificar la libertad económica en aras de una dudosa seguridad aún no definida.

La otra nota característica de Suecia es su gran afición por el medio ambiente. La vena ecológica es absolutamente disparatada, obsesiva. Por supuesto que tienen mucho bueno que conservar y cuidar, grandes paisajes y espacios naturales, pero, como es habitual, el radicalismo de los grupos de presión ecologistas llega a amenazar el progreso y la calidad de vida de los ciudadanos. En la capital, Estocolmo, no se han podido construir autopistas alrededor de la ciudad, muy necesarias, por culpa de la oposición de los ecologistas. Y parece como si en el Ayuntamiento sólo se discutiera acerca de la instalación de carriles para las bicicletas y otros proyectos verdes.

La sociedad sueca se encuentra fuertemente influida por lo anglosajón. Así, el inglés es hablado por todo el mundo a la perfección, se come y se cena pronto y el país no entró en el euro, por lo que se mantiene la corona, jugada que no le ha salido tan bien a Suecia como a Inglaterra. Por otra parte, las personas son bastante serias y rehuyen el contacto físico y los comentarios banales, pero el ambiente es relajado y alegre. Estoy harto de que en España se confunda la reticencia a la efusividad, a los toqueteos, al hablar por hablar, con una supuesta falta de sentimientos y de amabilidad personal. Siempre oigo decir: “Qué gente tan fría es la del norte, seguro que les influye el clima”. La verdad es que son gente noble y amiga de sus amigos sin necesidad de teatros. Aquí sobra ya el excesivo compadreo.

No hablaré de novelas negras ni de vampiros: la Suecia oscura y misteriosa no la he conocido... Bien al contrario, he estado en la Suecia del sol de medianoche, con su permanente luminosidad.

He querido ofrecerles estos modestos apuntes porque pienso que los países escandinavos son unos grandes desconocidos para nosotros. Ello quizá se explique por la lejanía, por la Historia, porque Suecia ha permanecido neutral desde 1814... A partir de esta introducción escribiré, la semana que viene, sobre mi experiencia en Estocolmo.

domingo, junio 21, 2009

NUCLEAR, SÍ

En una de esas entrevistas a modo de masaje que de vez en cuando le hacen en Cuatro, Zapatero expuso sus argumentos contra la energía nuclear y a favor del cierre de la central de Garoña. Y a la hora de contrastar los datos que dio y verificarlos, se ha descubierto que Zapatero debió de hablar perdido en sus alucinaciones, porque, si no, no se explica tal cantidad de errores, que incluso superan la mala fe y la acreditada capacidad de mentir del Presidente.

Así, donde Zapatero desliza que “sólo hay una central nuclear en construcción en el mundo”, resulta que la realidad es que son 50 en construcción y 51 en proyecto. Donde Zapatero afirma que “en el mundo sólo hay seis centrales nucleares que tienen un escenario de prórroga para sobrepasar la edad de 40 años”, resulta que la realidad es que no son seis, sino 58. Y donde Zapatero asegura que “sólo hay una central nuclear en funcionamiento con más de 40 años y se va a cerrar dentro de dos”, la realidad es que hay al menos 11 en esa situación...

Ya no vale con zanjar la cuestión diciendo que Zapatero es un mentiroso, que también. Zapatero, lisa y llanamente, vive en un mundo de fantasía por él mismo soñado, presa de unas extrañas e incurables fiebres que le hacen delirar. Por tanto, una hombre así, desapegado de la realidad y de su tiempo, no debería seguir gobernando. La entrevista pone de manifiesto que es tan ignorante como loco y que no puede adoptar decisiones que favorezcan el interés general. Sería más útil como monje o fundador de una religión de iluminados.

Una explicación añadida es la de su sectarismo ideológico. Como la izquierda más podrida sostiene que la energía nuclear es perniciosa por definición, nunca y bajo ningún concepto se ha de incumplir este dogma. Y si para ello hay que cerrar una central nuclear avalada por el Consejo de Seguridad Nuclear y que puede funcionar perfectamente, se hace, aunque ello suponga una equivocación y un retroceso.

Los progresistas, que tanto presumen de ser amantes de la razón y de la ciencia, se comportan en este asunto cual cobardes supersticiosos, atemorizados por sus propias supercherías y cuentos de terror. Toda su argumentación se basa, por un lado, en el problema del almacenamiento de los residuos (materia en la que se está avanzando); y, por otro, ¡en el infundado temor a que se repita algo similar a un accidente acaecido hace más de veinte años, en un país comunista, en una central soviética, con las dosis de chapuza y baja calidad que ese adjetivo implica, y cuyo alcance y consecuencias no están claros a día de hoy, ni siquiera en cuanto al número de víctimas!

Sea como fuere, es irracional oponerse a la energía nuclear por cobardía teniendo como país vecino a Francia, país que cuenta con 58 centrales y al compramos esa misma energía con la finalidad de paliar nuestro déficit energético. ¡Cuánta hipocresía! ¡Qué país desgraciado es España!

Si Zapatero cierra Garoña, el resultado será un coste económico elevado. Se perderán empleos. Se perderá energía. Se perderá competitividad. España quedará fuera de la órbita de potencias que apuestan fuerte y decididamente por esta energía y será condenada a mendigar por Europa y a levantar ridículos molinillos de viento. No podemos permitirlo. Da igual esa excusa de Zapatero de que era un compromiso electoral. Que se lo meta donde le quepa. Otros compromisos los ha descartado, y otros se los ha inventado sobre la marcha. Es la hora de la energía nuclear y ningún bobo solemne va a aguar la fiesta con sus consignas reaccionarias.

NOTA: El jueves viajo a Suecia. Volveré a actualizar el espacio el domingo de la semana que viene. Un saludo a todos.

domingo, junio 14, 2009

LOS ADORADORES DEL GASTO PÚBLICO

Cuando los gastos superan a los ingresos, hay un déficit en el presupuesto. En el sector público, si a consecuencia de un período de crisis baja la recaudación obtenida a través de los impuestos, debido a la contracción del PIB y el aumento del paro, y a la vez no se hace nada para moderar los gastos, entonces el déficit pasa a ser galopante. Y de alguna manera hay que financiar el gasto. Descartadas nuevas privatizaciones y la acuñación de moneda, el Ejecutivo recurre a la Deuda pública.

Los socialistas, conspicuos adoradores del gasto público desmedido, consiguieron que en 1996 la ratio Deuda/PIB alcanzara el 68,2%. Uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de Aznar fue reducir ese desorbitado nivel de deuda a fin de poder entrar en el euro, llevando a cabo una política liberal. Hoy en día, el Gobierno de Zapatero está volviendo a las andadas.

Evidentemente, ante una crisis económica es casi inevitable que un gobierno –cualquier gobierno-- adopte medidas anticíclicas que conlleven incrementos del gasto público para ayudar a determinados sectores o para realizar inversiones productivas, de futuro. Por el contrario, el Gobierno socialista utiliza el gasto público cual socorrido parche y de una forma irresponsable, como si pudiera endeudar al Estado eternamente y eso no fuese a tener graves consecuencias. Aznar, en su último libro, señala, a mi juicio con acierto, que una cosa es un aumento del gasto público coyuntural, del tipo que he explicado antes, y otra cosa, a evitar, que ese aumento se enquiste en los Presupuestos Generales del Estado, engordando un sector público con pies de barro.

La clave de todo esto es quién soporta o va a soportar la carga de la deuda: sin duda, las generaciones futuras. ¿Cómo? Mediante más impuestos y una drástica reducción del gasto, normalmente.

Además, la situación puede empeorar. Dado que la calificación de la Deuda pública española ha sido rebajada a AA+, y va a seguir bajando, los que la compren exigirán un tipo de interés mayor; cuanto más alto sea éste, mayores esfuerzos habrá que hacer a la hora de devolver la deuda. Y si el tipo de interés sube y la tasa de crecimiento del PIB baja, entonces la deuda pasará a ser insostenible o explosiva y crecerá sin parar.

El actual Gobierno socialista no parece estar midiendo las consecuencias de sus actos, pues sólo le importan la propaganda y el corto plazo. Por su parte, Zapatero únicamente sirve para dar mítines del PSOE y viajar en avión oficial. Es obvio que aquí falla el capitán del barco, que debería ir con más cuidado en lo que a niveles de endeudamiento se refiere, porque aunque tira con pólvora del rey, después de todo está gastando el dinero de los contribuyentes no ya presentes, sino futuros, quienes ni siquiera han podido dar su consentimiento a tales políticas.

Son necesarias reformas económicas de verdad, pero para ello habría que romper el velo ideológico que cubre los ojos de Zapatero. Es demasiado tarde para él. Y, en segundo lugar, austeridad. Mas eso lo desconocen los socialistas, los adoradores del gasto público.

lunes, junio 08, 2009

CUARTO ANIVERSARIO

Absorto como estaba en la preparación de mis exámenes de la Universidad, que finalizaron el pasado sábado, se me olvidó por completo que el 5 de junio este espacio cumplió ya cuatro años. En este cuarto aniversario, quiero agradecer una vez más su atención e interés a mis lectores y a quienes me enlazan. Y también expresar el deseo de seguir escribiendo aquí y de que pueda, por fin, hacer algún cambio de imagen en el blog. Muchas gracias.

domingo, junio 07, 2009

OTRA TONTERÍA PROGRESISTA: BAUTIZOS CIVILES

En estos días se habla mucho no sólo de la crisis económica en España, sino también de que la sociedad española ha perdido valores. Pues bien, lo que de verdad ha perdido es inteligencia y coherencia. Esta misma semana hemos tenido noticia del primer bautizo civil, oficiado por Pedro Zerolo, un aquelarre en toda regla en el que no faltaron lecturas de poemas y de declaraciones de derechos humanos. Se trata de una nueva ceremonia laica, de una especie de “bienvenida democrática”, la cual, junto a las comuniones civiles que quieren instaurar los iluminados de Rivas, demuestra que algunos españoles superan cada vez más su sentido del ridículo.

Al final, Cayetana Guillén Cuervo ha pedido respeto ante las burlas generalizadas. ¿Respeto? ¡Ni hablar! Lo único que merece es mofa y befa. Sin lugar a dudas, cada uno es libre de dar las bienvenidas que quiera a sus hijos, con Zerolo leyendo a poetastros y con los rituales que desee. Ahora bien, quien confunde laicismo con religión civil y llega hasta el extremo de implicar a su hijo en semejante patochada, provocando hilaridad en el prójimo, se expone a la legítima crítica de los demás. Falta, por tanto, coherencia, defensa de las convicciones. Quien toma decisiones así y además en público, ha de ser capaz de defenderlas y de soportar los inconvenientes que se deriven de ellas. Es como si un payaso se preguntase por qué se ríen de él.

En cualquier caso, ¿de dónde han salido estos gansos? El laicisimo implica aconfensionalidad, indiferencia ante el fenómeno religioso y sacar a las religiones de los espacios públicos, y, por muy beligerante y radical que sea, su meta no debería ser crear una religión laica imitando las ceremonias sagradas católicas, en este caso el bautismo, y encima hacerlo de una manera que invita a la risa. Lo mismo se puede decir de las comuniones civiles, llamadas “ceremonias de florecimiento”. Quien esté a favor del laicismo combativo, que no acabe montando una religión, porque eso es contradictorio. Los progresistas ya no saben ni qué hacer.

domingo, mayo 31, 2009

YO SÍ VOTARÉ

El próximo 7 de junio hay elecciones al Parlamento Europeo y son algo más que un mero plebiscito sobre la gestión de Zapatero, aunque éste sea un enfoque ciertamente válido. Y porque considero que es más que eso, no soy de los que aborrecen o desprecian la Unión Europea, no comparto esa extendida visión negativa de ella. Puede que sea un monstruo burocrático, que conecte mal con los ciudadanos corrientes o que parezca un mundo oscuro y distante... Sin embargo, creo que la Unión nos ha reportado muchos beneficios y que lo va a seguir haciendo de una u otra manera.

En el futuro próximo, las prioridades deberían centrarse no sólo en la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, sino en, a partir de ahí, iniciar una etapa de estabilidad y desarrollo, de menos sobresaltos y cambios. En ese proceso, ni los Estados han de perder su identidad nacional ni Europa está llamada a crecer eterna e indefinidamente. No sé cómo es posible que Turquía sea candidata a la adhesión. No se han de repetir experiencias como la de la llamada Constitución para Europa. Que la Unión se vuelque en su fuerza económica y en la normalidad institucional y que deje de lado veleidades propias de la corrección política. Sólo así funcionará como es debido.

Hay leyendas variadas y tópicas. En relación con el sistema institucional europeo, se ha llegado a sostener que carece de legitimidad democrática y que constituye una suerte de dictadura tecnócrata e inaccesible para el común de los mortales. Esta opinión es disparatada. En primer lugar, porque existe el Parlamento Europeo, cuyos miembros son elegidos por los nacionales de los Estados miembros mediante sufragio universal, libre, secreto y directo. Un Parlamento competente en materias de deliberación, de control, de participación en el procedimiento legislativo...

Pero es que, en segundo lugar, a lo mejor hay quien piensa que los componentes del Consejo de la Unión Europea crecen allí, en Bruselas, en el Justus Lipsius, cual plantas bien regadas. Pues bien, son integrantes de los Gobiernos de los Estados miembros, y dichos Gobiernos han sido constituidos democráticamente. Si se quiere aquí la legitimidad es derivada, pero la hay.
Es curioso comprobar que son los que piden abstenerse en las próximas elecciones los que más desconfían del carácter democrático de la Unión, cuando justamente se les está dando la oportunidad de participar y expresar sus preferencias.

En fin, una de las pocas cosas atinadas que está diciendo López Aguilar en esta campaña electoral es que hay que explicar más Europa y que ésta va a continuar su camino con o sin nuestro voto, porque ya es algo imparable, no va a dar marcha atrás; y además es algo que nos hace más fuertes, que nos proporciona mayor seguridad, sobre todo a esta pobre y desdichada España. Así que es bastante conveniente seguir apoyando el proceso europeo, condenando los dislates y desviaciones, las posiciones extremas, pero dentro de una aceptación general. No querría verme en una Europa homogénea e hipertrofiada tanto en instituciones como en tamaño, pero sí en una Europa respetada en el mundo y más poderosa económicamente hablando.

El próximo 7 de junio yo sí votaré en las elecciones al Parlamento Europeo.

domingo, mayo 24, 2009

¿ABORTO LIBRE EN ESPAÑA? (Y II)

Dejando al margen las consideraciones jurídicas que hice en mi anterior escrito --cuya conclusión era que la legislación actual sobre el aborto era preferible a cualquier cambio que supusiera avance o retroceso--, la verdad es que el Gobierno socialista no se está tomando este asunto con la debida seriedad y, nuevamente, es bien obvio que Zapatero utiliza este debate, por demás delicado, para distraer la atención de otros problemas más graves y mellar el ánimo y las fuerzas de una considerable porción de la población española.

En consonancia con las restantes leyes espectáculo impulsadas por el Presidente, leyes sectarias, nunca acordadas y de baja calidad, su pretendida reforma del aborto atiende más a la forma que al fondo. Así pues, lo que interesa ante todo es el hoy inmediato, es suministrar dosis de demagogia, es facilitar que los representantes socialistas puedan afirmar alegremente, justo en campaña electoral, que van a sacar a la mujer del Código Penal, que el aborto es un derecho (¡cómo va a ser un derecho el pasar por semejante trance!) y disparates similares.

Zapatero, el campeón del diálogo, jamás ha conseguido llegar a pactos relevantes con la oposición y sus medidas siempre están concebidas como un trágala para aquellos que no le han votado o que no respaldan su ideario progresista. Y Zapatero, un supuesto estadista, no es más que un miope politicastro al que sólo le obsesiona la próxima elección, de ahí su predisposición por los mítines, infame espectáculo.

Aparte de confundir las leyes con armas arrojadizas o fuegos artificiales, Zapatero aprovecha el alboroto en torno a la reforma y camufla su patética gestión y el desastre de la economía nacional. Le conviene más que se hable de la ignorancia de Mi Hembra que de las cifras del paro o la Deuda pública. Aun así, el PP empieza a ser cansino en su estrategia de calificar todo lo que no tenga que ver con la economía como "cortinas de humo". Esta reforma, de acuerdo, lo es; pero el humo de Zapatero no es un humo blanco e inocuo, es un humo envenenado. Hay que combatirlo sin remilgos.

Envenenado, sí, porque desde que Zapatero se proclamó profeta de la ética indolora toda su política ha estado encaminada a crear una sociedad de asnos irresponsables y personas dependientes de los regalos del Estado, en forma de "derechos sociales" o subvenciones. El nuevo mensaje que abandera el Gobierno es el de la irresponsabilidad. Los socialistas hablan de libertad para abortar, pero, ¿dónde quedó la responsabilidad? No existen los embarazos no deseados. Quien mantiene relaciones sexuales sin preservativo debería saber a lo que se expone, de modo que no deseados tienen poco los embarazos. Como mínimo hay culpa consciente o incluso dolo eventual, en términos de Derecho Penal. Quien disfruta sin precaución tal vez debería asumir las consecuencias de sus actos. Pero para Zapatero y los suyos es mejor que el Estado lo arregle todo con su magia benefactora. Aquí no ha pasado nada.

El resultado es a una sociedad más endeble frente al poder de un Estado providencial. Zapatero, con su aborto libre, no sólo va a alterar una situación jurídica más o menos estable y aceptada, sino que va a seguir diciéndole a la sociedad que solamente tiene derechos y ningún deber.